Sunday, March 26, 2006

El amor y su ironía...

¿Cuando decimos que amamos, con envidiable convicción, qué es lo que realmente estamos diciendo?

Imaginemos esta historia común: Luis está perdidamente enamorado de Rosa. Tanto la ama que se casan; pero al poco tiempo la relación se deteriora y se divorcian. Un tiempo después Luis llega a comprender que nunca la amó realmente, y que se siente mejor sin ella. La pregunta que surge es: ¿La amó o no la amó? ¿A quien le creemos, a ese Luis que respondiera antes de casarse, o a ese Luis que respondiera después del divorcio? ¿Cuál de las dos respuestas es la más valedera?

Después de la ruptura, es posible que exista un lapso de tiempo mínimo pero necesario, durante el cual se logre disipar completamente todo rastro de despecho; este tiempo necesario permitiría abordar las cosas con cierta distancia, con más calma, sin la perturbación negativa de los impulsos emocionales momentáneos. Este lapso de tiempo nos sirve para aceptar la ruptura con cierta resignación e inteligencia: nos hace abandonar nuestra infructuosa empresa de querer olvidar los recuerdos, y más bien nos encamina hasta alcanzar el punto en que los recuerdos ya no nos causen dolor. Antes de este lapso de relajación emocional, una respuesta a ¿la amé o no? será una repuesta elaborada desde la frustración, desde el despecho que toda ruptura amorosa acarrea; por tanto será una respuesta subjetiva. En cambio, una respuesta formulada tras haber transcurrido dicho lapso es limpia, transparente y objetiva.

¿Qué se desprende de lo dicho? Irónicamente, que no hay modo de saber, con certeza, si uno ama o no a una persona, si no es terminando la relación con ésta. Pues, de no suceder la ruptura, tampoco sucedería el lapso de relajación emocional necesario para resolver la incerteza del amor.

Preguntémonos, ahora, ¿qué sería de uno si la ruptura sucediera sólo a causa de la muerte? ¡No existiría el tiempo de relajación! Lo que implicaría que uno se ha largado a la tumba sin saber, con certeza, si amamos o no al gran amor de nuestra vida.

Monday, March 20, 2006

Volver...

Volver ,volver, volver
pero el ancla memorial se soberbia
ante mi peruana circunstancia gorda de ayeres-flaca de ahoras
¡cómo requinta el motor del mototaxi!
¡c
ómo soeza y aceza el sudor del desempleo! : ¡gorrea, hermano, gorrea!

Y volver, volver, volver destila agónica añoranza
adioses de muerto.

Sunday, March 19, 2006

poemitas(1)...

Reloj
detente
¿no ves acaso que estoy riendo?

Ser otro
no yo
no tú
otro-otro-otro
a quien le arda el corazón al costado de un río
a quien le arda el corazón en pleno aguacero

Thursday, March 16, 2006

La especialización...

Me es imposible suponer al pez alegrarse cuando es arrancado del río y puesto en una pecera.

La especialización poco a poco coloca al hombre en una parcela, lo secuestra. Pero el hombre, como que no se inmuta, padece indiferencia; si pez, moriría de pena, el pez añora el río, su pecera sin fronteras. Será que el hombre cree, a punta de lecciones, que no es un reo, si no que es libre. El pez no, el se sabe reo.

La especialización concentra el esfuerzo humano en un punto específico. Es gasfitero que repara goteras por donde se fuga el esfuerzo, es válvula de precisión envidiable, es celoso guardián que vela por la optimización de éste. Es como ir abrazando una pirámide de la base a la punta.

En la medida en que crecen las necesidades inventadas, se sustenta el chantaje silencioso del secuestrador. Y se tiende el velo, la cortina de humo que priva al reo a percatarse del encarcelamiento; quizá se hace el de la vista gorda por feliz conveniencia. Las lecciones le ayudan a ver un océano, un río donde hay una pecera; un continente, donde hay una isla. Y quizá calla por que decide, cómplice de si mismo, que el trueque es bueno: no puede un continente de necesidades contra una isla de comodidades, simplemente no puede.

Quizá el secuestrador encarcele al reo en un átomo, y allí lo asfixie consentidamente. El reo ignora y olvida que le es innato abrir ventanas y tender puentes hacia los átomos vecinos y coquetear con ellos. Y lo peor, ignora que es un modo de sacudirse del amo y burlarlo.

Monday, March 13, 2006

Cuentísimos(1)...

La ironía del amor

Cierta mujer le dijo al hombre que amaba: “me voy por que estás demasiado deprimido



Acción inducida

Había una vez un perrito, al cual su dueño siempre lo golpeaba feo. El pobre creció tan traumatizado que cada vez que su dueño levantaba la mano o el pie, sin importar para lo que fuera, corría a esconderse bajo la mesa, asustado, lanzando hondos alaridos.

Friday, March 10, 2006

Los paradigmas...

Darwin dijo una vez, y desde entonces no hay quien lo contradiga, "el más fuerte será quien sobreviva". El más fuerte presagiaba, será el privilegiado de la "selección natural". Si bien Darwin se pronunció respecto a la biología, no hay duda que dicho pronunciamiento aplica también a la conducta humana.

Quizá Darwin debió decir: "el más fuerte será quien sobreviva; y los que a su sombra se arrimen"

En el mundo cada cierto lapso de tiempo, bajo cierta coyuntura, los patrones culturales, morales, sociales, etc., gozan de definida vigencia; para luego tornarse apendicitarios, anacrónicos, minúsculos, reaccionarios. La élite propulsora de estos patrones genera sus propios "paradigmas", en los que depositan sus patrones epocales para poderlos perpetuar. Es así como aparecen estos seres, de la nada, convirtiéndose en genios, gigantes, héroes, dioses...

La pereza, la miopía, la comodidad de montarse a caballo ya domado, son el abono perfecto para que florezcan "los paradigmas". "La élite" aprovecha sabiamente esta coyuntura. Apoltronada en sus "patrones epocales", arroja anzuelos anestésicos a la sociedad, y ésta pica. Y la valoración, resultado vivencial intransferible, que degenérase cuando sólo es hija de academia pura, termina siendo transitiva, tradicional, hereditaria. Si no, ¿cómo es posible que por allí "pepe" ande alardeando que Neruda o Vallejo es tremendo poeta, que Cortazar o Fuentes o Vargas Llosa es genial novelista, que Chejov o Quiroga o Juan Rulfo es fabuloso cuentista? ¿Cómo es posible si "pepe" jamás los ha leído concienzudamente? ¿Y Cómo es posible que otro "pepe", quien conociendo a conciencia la obra paradigmática, se regodea inamoviblemente dentro de los linderos de ésta, incapaz de aventurar su "reputación" y poner las manos al fuego en nombre de autores noveles, no proclamados?

La disculpa, a lo Darwin, es: cuestión de supervivencia. Esto significa que si no se es culto, por lo menos hay que aparentarlo; si se es crítico del gobierno de turno hay que aparentar lo contrario; si se es pobre hay que aparentar estar del lado del rico; etc.

Por un lado, el hecho de que la valoración es personal; y por otro, el no poder excluir la posibilidad de ser el lacayo de cierto paradigma, me asisten a poner en tela de juicio, o por lo menos a no asumir tan inopinadamente la grandeza de una obra paradigmática. Además, el tiempo confabula en contra: poco a poco borra el hilo que permite discernir con claridad si tal "grandeza" es genuina o es debido a la fuerza inercial del propio paradigma.

El "paradigma" una vez nacido se alimenta del grito incondicional de los pepes, que nunca faltan. Luego tórnase autosuficiente, y vuélvese incontenible.

La incondicionalidad de los pepes, es justificada por Darwin. Los "emisores", desbordados de una convicción envidiable ensalzan al ídolo y su obra; luego, como tributo, terminan siendo los depositarios garantizados de los aplausos frenéticos que ofrecen los "receptores". El triangulo se cierra, sin que los pepes sean capaces de aventurarse a correr los riesgos que implican el defender la obra de un desconocido.

Los "pepes", cobijados bajo la sombra del paradigma, más lacayos que nunca, pretenderán que cualquier intento de solearse a la orilla de su trinchera es herejía; y, enano todo hereje. Han convertido al paradigma, sin quererlo, no en un "modelo" deseable, si no más bien en un lastre odioso, en un muro que limita.

Estación de pan de mayo...

Estación de pan de mayo

Murmullo de pechos
candil de máscaras caídas
aleteo leve y coral de miopes

Lunar
Oasis
flor efímera de hombres niños

Mayo revienta
Mayo te extraño

Wednesday, March 08, 2006

Realistas vs pesimistas...

Un pesimista es un realista bien informado
Murphy

Cuando afirmo, por ejemplo, que “nunca va alcanzarse la igualdad entre los hombres”, ¿seré un pesimista o un realista?

La mayoría, obviamente, coincidirá en que soy un pesimista convicto y confeso. Después de tanta desgracia en cadena, es casi lógico y hasta justificable, de que el ser humano anhele, espere un futuro mejor. En ese contexto, afirmar que “nunca va alcanzarse la…”, sin lugar a dudas, significará que estoy subvirtiendo la esperanza, aguando la fiesta de anhelos de los optimistas. No hay duda: me tildarán de pesimista, así a secas, lo cual le otorga una carga despectiva. Pero claro, protestaré: en todo caso sería un desesperanzado, que no es lo mismo. La esperanza nace con los ojos clavados en el futuro, mientras que la desesperanza lo hace con lo ojos clavados en el presente y/o pasado. De allí que la esperanza funja de analgésico, de dulce espejismo, funja de bandera de los optimistas, cuyo optimismo nace de un acto de fe más que de un acto de conocimiento. El optimismo hace aséptico, a quien lo padezca, al pasado y/o presente históricos; y es propio de aquellos que de tanto sufrir no les queda si no escapar, negar, huir de su realidad histórica. En cambio la desesperanza, es como un chorro permanente de agua helada que nos mantiene despiertos, con los pies en el pasado y/o presente; y es, por supuesto, el estandarte de los realistas, cuyo realismo proviene de un acto de conocimiento más que de un acto de fe. El optimismo es un anhelo (legítimo, pero infundado), es una religión; el pesimismo es un temor (legítimo y fundado, a la vez), es una ciencia. El optimista espera un milagro, una casualidad; el pesimista espera un hecho (predeterminado), una causalidad. Al optimista, le basta con sentarse en su fe para esperar a que llegue el milagro. Al pesimista le basta con ojear al vecino, la calle, el periódico, el noticiero, la Internet, para toparse con ese mar de desgracias, ese mar de indicios reales que sustentan y legitiman su temor histórico. No cabe duda: un pesimista es un realista bien informado. Mhurpy tenía razón.

Sé que vendrá ese par de meses blancos...

Sé que vendrá ese par de meses blancos
a divertirse conmigo
con sus tijeras

Oigo venir a ese par de meses blancos

y quizá no le baste recordarme el desuso de mi nombre
la inutilidad de mis dientes
la inutilidad indudable de mis bolsillos
y lo prescindible que resultan mis huesos
por aquello de divertirse a lo grande
mientras tiento capullos en la arena

Sé que vendrá ese par de meses blancos
la historia es dictadora
pero yo lo burlaré
qué importa
nutriéndome de la sonrisa huraña y forastera
de mi voz desorejada
de tu voz sin nervios ni músculos

Monday, March 06, 2006

la curiosidad mató al fumador...

Desde cuando empezara a fumar, hasta hoy, no he dejado de oír la expresión aquella que asegura que: cada cigarrillo le cuesta al fumador cinco minutos de vida. ¿Es verdad aquello o es sólo una expresión folklórica? Verdad o no, esta afirmación no ha reducido en absoluto la población mundial de fumadores. Para muestra, yo. Aunque si bien dicha afirmación, tan usada por los enemigos recalcitrantes del cigarro, no ha servido para que yo dejara de fumar, sí ha servido para despertar en mí cierta curiosidad, la cual he logrado reducir a su expresión matemática, así:

J desde los X años de edad fuma N cigarrillos por día. ¿Si cada cigarrillo le resta M minutos de vida, a qué edad morirá J si sabemos que sin fumar viviría hasta los W años?

A ver si mientras fuman unos cigarrillos (los fumadores compulsivos , lo sé, demorarán adrede) descubren la solución al problema. Yo ya la tengo. Comparemos.

Sunday, March 05, 2006

Música, detonante de la memoria...

Siempre me pregunto lo mismo: ¿para qué traje tanta música peruana, si no puedo ni oírla? Me provoca oír, un domingo, como es hoy, por ejemplo, un waynito, pero no me atrevo por que sé muy bien lo que me espera. Sucede que la música y las imágenes (aromas, sabores y sensaciones), de cada retorno a la patria, se han ido grabando en mi memoria en pista paralelas, donde a cada trozo de imágenes le corresponde cierta trozo de música (de aroma, de sabor, de sensación). Por eso será que cuando escucho alguna canción, ya lejos del terruño, ésta funge de detonante, e inmediatamente echa a correr en paralelo las imágenes (aromas, olores, sensaciones) que reposan en mi memoria. Por eso será que se me viene el Perú completo encima. Por eso será que las veces que hago el intento de escuchar el arsenal de música, que traigo desde tan lejos, desisto: pues la nostalgia pronto me invade. Y por eso será, quizá, que sólo soy capaz de escuchar un waynito cuando me reúno con otros peruanos: será, quizá, que la pena se reparte.

Hoy es domingo, y debo hacer silencio.

Domingo...

Domingo
ya no te extraño
ya no
allá en Perú eras maicito de trueque
aquí
cómplice que auspicia misas mientras voy asolando

¿Por qué domingo
permites que la sombra se hunda en mis costillas
y la ubre destile jirones?

¿Por qué domingo
permites que mi respiro sea utópico
parturiento
verbo de humo bajo lluvias adeudadas?

Domingo
mejor fumemos mi ceniza y su nervio latente
ya no seas más zumo de fresca cebolla
ya no dejes que mi zapato intuya diplomáticos sepelios
ya no dejes que odie de antemano al orador y al lustrabotas

Cansado estoy
domingo
ni a ti importarle tan siquiera

con tu olorcito a sahumerio y arrocito macollado
aún así me adelanto al homicidio heredado
despacito
así
prefiero suicidio tortuga
tortuga coja y procesionando
¿entiendes?

Cuánto te extraño maldito domingo
y de trueque
y de sangre
y más mucho más cuando se yergue la herencia colectiva

recreo de niños que destiñe
sal de azúcar misa de fiesta
semental de razas bravías

y más con tus misas
y más con tus tardes de fútbol
y de siesta

Aún así
ahorro mis lunes y mis martes… y mis sábados
completos sudando tu distancia

recuerda que sin ti la soledad es más obesa
mucho más que cuando estoy sin migo
y no hallo silla donde sentarme

y espléndido espero ¡ah..!
tu madrugada domingo

hum… que rico sabor de nostalgias
benévolos mercados y sonrisas truncas

que pronto se diluye al doblar de las campanas
y los pasos vespertinos
que se alejan

A los lunes los disculpa el trabajo
pero a ti
a ti domingo ¿acaso van a disculparte tus misas?