Wednesday, August 22, 2007

Matemática poética...

Teorema LOA
(Sobre la objetividad del crítico)
Sea
W: Lector
X: Obra
Y: Autor

Sea
A: Crítica que emite W sobre X, cuando W conoce a X antes que a Y.
B: Crítica que emite W sobre X, cuando W conoce a X a la vez que a Y.
C: Crítica que emite W sobre X, cuando W conoce a X después que a Y.

A = B = C W es objetivo

Saturday, August 18, 2007

El Sótano 00931, la historia oficial...


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/El_S%C3%B3tano_00931

El sótano 00931 es una de las revistas literarias más importante de la historia literaria de Puerto Rico. Esta revista ha publicado a los escritores puertorriqueños más relevantes de la década del 1990 y 2000. La mayoría de las ediciones de esta revista se encuentran disponibles en su página web http://www.elsotano00931.com.

1.
Historia

Esta revista literaria comienza a organizarse el 23 de septiembre del 2000, en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras
[1]. Un grupo de jóvenes escritores concibió la idea de publicar en grupo. conscientes de lo difícil que resultaría publicar de forma individual en Puerto Rico, deciden experimentar al igual que otros grupos de promociones anteriores, mediante la fundación de una revista literaria. De esa manera, continuarían la tarea de promulgar la nueva literatura como en su momento lo hicieron las revistas Guajana, Zona de carga y descarga, Ventana, Filo de juego, Taller, entre otras. El grupo entendió, debido a su condición de anonimato, que una revista literaria tendría mayor poder de penetración y alcance que cualquier otro tipo o método de publicación (plaquetas, muestras colectivas o ediciones de autor). Así comenzó a fraguarse la forma de lo que más tarde se denominó: COLECTIVO LITERARIO EL SÓTANO 00931. En la nómina de sus cofundadores figuran: Juanmanuel González Ríos, Jorge David Capiello Ortiz y Julio César Pol –miembros de la Junta Directiva- y Amarilis Tavárez Vales[2], Jorge Rodríguez y Carlos Vázquez Cruz como miembros de la Junta Editorial. No fue hasta un semestre después que la revista pudo ver la luz pública por vez primera, en febrero del 2001. Desde entonces y hasta hoy, año 2007, a la nómina de El Sótano 00931 se han sumado otros importantes compañeros de esfuerzos: Federico Irizarry Natal, Sonia Marcus Gaia[3], Carlos Esteban Cana, Robert William Jara Vélez[4], Kattia Chico y John Torres[5]. Entre los colaboradores de cada una de las ediciones de la revista se encuentran las firmas de algunas de las más importantes voces de Hispanoamérica y la literatura puertorriqueña actual: José Raúl “Gallego” González, Carlos López Dzur, Mario Meléndez, Eddie Ortíz González, Rosa Vanesa Otero, Pedro Cabiya, José Javier Franco, Hugo Ríos, Samuel Sarmiento, Eduardo Asfura, Kattia Chico, Guillermo Rebollo Gil, Leo Zelada, Juan Carlos López-Pérez, Mayda Colón, Kristina Medina, Carlos Tirado, Javier Ávila, Emmanuel Bravo, Elidio La Torre Lagares, Edgar E. Ramírez Mella, Mayra Santos-Febres, Alberto Martínez Márquez, Ángel Darío Carrero, Irizelma Robles Álvarez, Janette Becerra, Mayrim Cruz Bernal, Néstor Rodríguez, Rafael Acevedo, Alejo Sandoval, Antonio Aguado Charneco, Francisco Font Acevedo y José “Pepe” Liboy, entre otros. A todo esto, se suman el siguiente listado de logros que ha tenido El Sótano 00931: creación de la organización estudiantil (el Colectivo Literario), ejemplares en manuscrito (5) y uno digital con versión pdf, presentaciones alrededor de la Isla (Noches de Poetastros) y los encuentros intergeneracionales: (De)Generaciones, entre otros no menos importantes logros individuales y personales de cada uno de los integrantes de la revista. Más aún, El Sótano 00931 ha sobrepasado las fronteras insulares del [8 1/2 (100 x 35) 11] y cuenta con una página Web (www.elsotano00931.com)[6], a la cual se puede accesar gratuitamente para disfrutar de todos lo ejemplares publicados hasta el momento, las reseñas a las distintas ediciones, las actividades realizadas por el colectivo y las críticas hechas a la revista por importantes estudiosos del ambiente académico y literario en general.

2. El Sótano 00931 (Surgimiento del nombre)

El nombre de El Sótano 00931 surge en una de las reuniones que se celebraron en la oficina del consejo de estudiantes de Ciencias Sociales, en la cual, fueron
Juanmanuel González Ríos (El Sótano) y Julio César Pol (00931) quienes propusieron el nombre que, entre otras opciones sugeridas colectivamente, obtuvo el mayor número de votos. Ahora bien, ¿por qué El sótano? y ¿por qué 00931? Las razones podrían ser muchas y distintas, pero no cabe duda que El Sótano nos ubica inmediatamente en la facultad de Humanidades, específicamente, en los salones y los pasillos del sótano de Pedreira, donde se enseñan literatura y lenguas. Dice la Dra. Mercedes López-Baralt en la que fue la primera reseña que se publicó sobre la revista, en abril del 2001, con motivo de la presentación del primer volumen de la revista en la Sala Jorge Enjuto de la Facultad de Humanidades: “Con una hermosa portada de Eduardo Matos Roldán, que muestra la entrada a nuestro ominoso –por ser reino indisputado del hongo- pero tan querido sótano de Pedreira, y con un título que rinde homenaje a nuestra sempiterna brega (sobrevivir en el mundo de lo posible, creando a partir de la precariedad, como nos lo recuerda Arcadio Díaz Quiñones),…”
No cabe duda, a ese espacio frío y oscuro al que alude la doctora López-Baralt, y que llegó a ser –incluso- clausurado por la alta proliferación de hongos letales, hace referencia el nombre y la portada de la revista, y hasta podría simbolizar, para algunos, cierto grado de nostalgia y marginación. Pero no es el deseo, limitar todas las posibles interpretaciones que pudieran surgir del nombre de la revista a una única y exclusiva referencia directa (el sótano de la Facultad de Humanidades), mucho menos, al trillado malditismo que supone la marginalización. Entiéndase esto, no como un simple capricho, sino porque la compleja estructura del colectivo literario, sus verdaderos orígenes, los desmentirían púb(l)icamente. Pero, ¿Qué hay con el 00931? Sí, otra vez nos remite a la Universidad de Puerto Rico y a su exclusivo código postal aéreo, pero –además- dice al respecto el profesor y crítico literario Luis Felipe Díaz en la presentación oficial de la revista que se llevó a cabo en Casa Blanca (Viejo San Juan) y que posteriormente se publicó el 24 de mayo del 2001 en la sección En Rojo del periódico Claridad
[7]: “Algo contradictorio es, sin embargo, el que el espacio del sótano, tan misterioso y marginal, pero tan tangible y concreto, (pues está alli, sólo debemos bajar las escaleras) aparezca acompañado de otro significante tan aéreo y virtual, como lo es el 00931. Se trata de la poderosa zona de la modernidad numérica que clasifica y fija, que sella el lugar más allá de la naturaleza y la realidad, que busca la comunicación rápida y fugaz, que mantiene todos los elementos del código comunicativo sometido a una unidad y a una organicidad artificial. Si bien el sótano nos ubica en lo bajo y lo reposado, el 00931 es espacio de lo aéreo y lo fugaz que pretende después de todo llegar a lo fijo. Tal vez sean los dos símbolos de nuestras versiones modernas del cielo y el infierno”. Símbolos, estos dos últimos, que como bien sugiere Díaz, nos recuerdan el matrimonio del cielo y el infierno (título de uno de los libros de Blake).

3. Tres raíces medulares

La realización de este proyecto a surgido de la fusión de tres grupos paralelos en tiempo, uno proveniente de Arecibo, otro de Cayey y otro de Ponce.
En Arecibo (Recinto de la Universidad de Puerto Rico)
[8], Juanmanuel González Ríos y Amarilis Tavárez Vales[9] junto a Reynaldo Román[10], Hiramia Milán González y Dharma Agustina Padrón Daly, formaron la organizacion estudiantil Arpegios de Versos Frustrados. Dicha organización continuó con la realización del recital poético musical Vocablos en tres verbos multiplicados por π, que en un principio, y de forma independiente, había sido iniciativa original de Reynaldo Román[11]. A este recital que se realizaba semestralmente dentro del teatro de la institución, se sumó otro que se comenzó a realizar en el patio interior de la universidad y se llamó: Utopía del verbo. También hay que añadir la publicación de un único ejemplar de la revista poética Guasábara, cuya dirrección estuvo a cargo del joven poeta y artista gráfico Reynaldo Román[12] y, la selección y corrección, de la profesora y crítica literaria Priscilla Rosario Medina. No se puede pasar por alto la labor como orientador y mentor de la organización estudiantil Arpegio de versos frustados que llevó a cabo el poeta y profesor de literatura José Juan Rivera. Mucho menos, se puede obviar la exposición de Poesía instalada que, con motivo del segundo recital “Utopía del verbo”, se realizó en la Sala de exposiciones de la biblioteca del recinto.
Por su parte,
Carlos Vázquez Cruz fue integrante de la Asociación de Estudiantes de Literatura de la UPR, Recinto de Río Piedras[13]. Sin embargo, en este grupo, la intensidad de los integrantes no resultó suficiente para impedir su fugacidad.
En el centro de la Isla, se formó el Círculo Literario de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Cayey
[14]. Allí, entre otros escritores, participaron Jorge Rodríguez y Pablo Alexis. Este grupo presentaría diferentes lecturas y presentaciones en el recinto de Cayey. Uno de los proyectos del Círculo Literario de Cayey que más trascendió fue Expresiones. Éste, fue una muestra de los escritores del Círculo literario de Cayey y Ponce. Hay que destacar que fue uno de los primeros talleres de edición y publicación de estos jóvenes. Hoy día, de los tres grupos (Arecibo, Cayey y Ponce), sobrevive el Círculo Literario de Cayey[15], bajo la dirección de la escritora Janette Becerra.
En Ponce hubo dos espacios que sirvieron de taller, tanto a
Jorge David Capiello Ortiz, como a Julio César Pol, y contribuyeron a formar parte de las cimientes sotaneras. Estos son La Generación del Nuevo ’98 y la revista literaria Botella al Mar. La Generación del Nuevo ’98 agrupó a más de 15 escritores jóvenes del área sur en lecturas y publicaciones. Luego de la disolución del grupo por el traslado de algunos de los miembros a otros recintos del sistema de la Universidad de Puerto Rico, se comienza a cuajar, de forma independiente, el grupo que constituiría la revista Botella al Mar. Aunque la revista Botella al Mar, se podría decir que naufragó en tierra (fue un proyecto natimuerto), no cabe duda, sirvió de escuela a la hora de sus miembros adquirir madurez colectiva, al contraponer sueños y errores, para aprender a pensar en grupo. Botella al Mar fue organizada por los escritores Jermaín Flores, Sonia Marcus Gaia[16], Federico Irizarry Natal, Jonathan Berríos, entre otros; a este grupo se incorporarían luego: Jorge David Capiello Ortiz y Julio César Pol.

4. Publicaciones

El Sótano 00931 Año I Vol. I

La primera revista de El Sótano 00931 vio la luz pública en el 2001. La portada hace alusión al sótano de Pedreira, en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Ríopedrense. En este primer número, homenaje al poeta cialeño
Edwin Reyes, los integrantes del colectivo El Sótano 00931 publican bajo los géneros de poesía, cuento y ensayo. Este esquema ha de mantenerse en los subsiguientes números de la revista. Bajo el género de poesía pubicaron: Ángel Matos (colaborador), Darissa Mantilla (seudónimo de Amarilis Tavárez Vales, miembro del colectivo y co-fundadora), Federico Irizarry Natal (miembro del colectivo y actual director de la revista), Ivette Martí (colaboradora), Juanmanuel González Ríos (miembro del colectivo y co-fundador) y Julio César Pol (miembro del colectivo, co-fundador y director de la revista hasta el 2006). -En el género de cuento publicaron: Jorge David Capiello Ortiz (miembro del colectivo y co-fundador), Enio Cuadrado (seudónimo de Carlos Vázquez Cruz, miembro del colectivo y co-fundador), Francisco Horgel (seudónimo de Jorge Rodríguez, co-fundador de la revista) y Sonia Marcus Gaia (miembro del colectivo). -En ensayo publicaron: Juanmanuel González Ríos (ensayo homenaje a Edwin Reyes) y Pablo Alexis Santos Sánchez (colaborador).

El Sótano 00931 Año II Vol. I

El segundo volumen de El Sótano 00931, es publicado en febrero de 2002. En esta edición se abren, aún más, las puertas a colaboraciones más allá de los integrantes del colectivo. Tal como en el primer número, esta edición se presenta en un código de área -pero esta vez- mucho más subleve. -En esta segunda revista publican bajo el género de poesía: Jorge Acevedo, María Bigai, Mayda Colón, Jermaín Flores, Kristina Medina y Carol Roche. En cuento: Jonathan Díaz, Nicolás Fernández,
Robert William Jara Vélez (quien se uniría al colectivo y revolucionaría a El sótano 00931 al publicarlo a través del internet) y Carlos R. Tirado. En ensayo publicaron: Cynthia Morales y Jorge David Capiello Ortiz (miembro y coordinador de la revista). -Después de esta publicación El Sótano 00931 emprende una nueva aventura con la colaboración de otras revistas, en los encuentros (De)generaciones.

El Sótano 00931 Vol. III, Núm. I

En febrero de 2003 aparece la tercera edición de la revista El sótano 00931, la revista tornará sus ojos con mayor ímpetu a la internacionalización, publican en poesía: Eduardo Asfura, Mario Bigai,
Kattia Chico (quien se unirá al colectivo), Reynaldo Román (artista gráfico de la revista cibernética de El Sótano 00931), Guillermo Rebollo Gil, Migdalia Rivera Ortiz, John Torres (quien se unirá al colectivo) y Leo Zelada. En cuento: David Caleb, Carlos Esteban Cana (director de la revista Taller Literario y quien ha de unirse por igual al colectivo de El Sótano 00931), Juan Carlos López-Pérez y Wilkins Román. En ensayo: Federico Irizarry Natal y Julio César Pol. -Ya en la primera edición de la revista, mostraban imágenes controversiales como la de pies descalzos pisando libros como si fueran peldaños, en esta edición muestran la imagen de una mano sosteniéndo un libro en llamas. Tal vez metáfora de la autoparodia al pisar y destruir lo mismo que elaboran o quizás la entrada al mundo de las letras a través de la destrucción o imposición, o la humanización del conocimiento que sólo puede ser poseído por los dioses.

El Sótano 00931 Vol. IV Núm. I

Cuarto ejemplar de la revista ...

Ciudad Paria (edición especial de El Sótano 00931)

Esta edición de El Sótano 00931 publicada en su página de internet con versión pdf.
[17], es una selección de poemas de los integrantes del sótano y de escritores reconocidos que colaboraron en la misma. Su temática: San Juan, la ciudad, la urbanidad, la urbe... Con un código de área reveladoramente poético, inician su travesía en la ciudad: "San Juan: año cuatro del veintiuno. Puerto, rico en contrabando y cabotaje. Cicatriz entre dos hemisferios desiguales. Urbe, tres barcos más acá del horizonte. Descascarada y vieja: ciudadela oxidada entre barrotes. Filtro de huracanes. Proa que al garete oscila. Sata cosmopolita: lúcida en sus múltiples contradicciones. Fragmentada desembocadura del río piedras. Pedazo de isla, … “decapitada cabeza de patria”. Metrópoli antigua -1521- conglomeración de textos: Ciudad Paria.". -Ciudad paria: muestra de 15 escritores que figuran en la más reciente nómina de la literatura puertorriqueña actual, viene a ser una bitácora de experiencias individuales que retrata, desde diferentes perspectivas poéticas, la experiencia individual del sujeto común (el paria), en una ciudad donde se (con)funden el amor y la encerrona, el desespero, el tedio, la nostalgia, la soledad, el apoderamiento, la persecución, el hambre, la belleza, el crimen, la prostitución, la velocidad, la esperanza, la incertidumbre y el azar. Celebremos, pues, lo urbano y la poesía para que, como cantara Edwin Reyes: surja la ciudad junto a nuestro (a)brazo. -En esta muestra figuran: Javier Ávila, Emmanuel Bravo, Omar García Ojeda, José Raúl González "Gallego", Juanmanuel González Ríos, Robert William Jara Vélez, Elidio Latorre Lagares, Rosa Vanessa Otero, Julio César Pol, Edgar E. Ramírez Mella, Jorge L. Rodríguez Ruiz, Amarilis Tavárez Vales, John Torres, Nina Dimarie Valedón y Carlos Vázquez Cruz.

E.M. El Sótano 00931

Es una antología de poesía y cuento, trabajada por el colectivo de "El Sótano 00931", bajo el sello editorial de Publicaciones Gaviota. Recopilación de 32 poetas y cuentistas que en modo de haiku, elaboran textos cortos en esta publicación (2005, ISSN: 1547-8963). Según su código de área: "es el hastío que le murmura a galope su aburrimiento en un haiku... es el hombre mínimo, sin tiempo, que está junto al reloj..." Esta publicación recopila autores como: Alberto Martínez Márquez,
Amarilis Tavárez Vales, Ángel Darío Carrero, Carlos Vázquez Cruz, Edgar Ramírez Mella, Elidio Latorre Lagares, Federico Irizarry Natal, Irizelma Robles Álvarez, Janette Becerra, Jorge David Capiello Ortiz, Juanmanuel González Ríos, Julio César Pol, Kattia Chico, Mairym Cruz Bernal, Mario Bigai, Néstor Rodríguez, Nicole Cecilia Delgado y Rafael Acevedo, bajo el género de poesía. Alejo Sandoval, Ana M. Fuster, Antonio Aguado Charneco, Braulio de la Barra, Carlos Esteban Cana, David Caleb, Francisco Font Acevedo, Hugo Ríos, John Torres, Jorge Rodríguez, José "Pepe" Liboy, Mayra Santos-Febres, Sonia Marcus Gaia y Wilkins Román Samoa, en el género de cuento.

5. En la actualidad

Hoy (2007), El Sótano 00931 prosigue con la nueva y con la vieja sangre. Actualmente,
Jorge David Capiello Ortiz, Sonia Marcus Gaia[18], Juanmanuel González Ríos, Federico Irizarry Natal, Julio César Pol, Amarilis Tavárez Vales[19] y Carlos Vázquez Cruz continúan en el colectivo. A ellos, se unen Carlos Esteban Cana, Robert William Jara Vélez[20], Kattia Chico y John Torres[21]. Desde el 2007, Federico Irizarry Natal dirige la misma.

Thursday, August 16, 2007

Crónicas de la vida...

¡QUE EL CRISTO DE ELQUI HAGA EL MILAGRO DE SALVAR
EL MUELLE DE PACASMAYO!
Por: Víctor Gómez Ruiz
vagopoeta@hotmail.com


Ha estado caminando las calles de Pacasmayo Elqui Burgos Burgos, el consagrado Poeta que naciera en San Pablo y decidiera tomar a Pacasmayo como su ciudad desde los cuatro años de edad, jugara fútbol en la playa del malecón y derramara palomilladas en aquella celebridad urbana que es el barrio Rázuri, ganara los Juegos Florales en San Marcos con su poemario “Cazador de Espejismos”, radicara un tiempo en México y luego pasara a Paris desde donde viene a intervalos de tiempo un poco espaciados a mi parecer.
El último domingo Elqui tuvo la gentileza de recibirme en la casa que su madre le dejara en la calle de su niñez para permitirme que le obsequiara un ejemplar de mis “Crónicas de la Vida I”, resultándome el gesto enormemente ganancioso ya que recibí de manos del vate su último libro: “El Cristo de Elqui”, el cual comentaré en una crónica aparte. En aquella visita, por espacio de una hora, junto al Profesor y Crítico Literario Alindor Terán, estuvimos recordando anécdotas, cuentos y leyendas que emergen de la sabiduría popular, las cuales Elqui y su distinguida esposa degustaban con avidez. Decidimos no quedarnos en los recuerdos y las palabras enrumbando por la calle Rázuri hasta llegar al Malecón. Entusiasmada la dama francesa, consorte de Elqui, bajó hacia la playa, recogía piedrecillas de extrañas formas y colores, correteaba carreteros y tomaba algunas fotografías. Fue así como llegamos hasta las cercanías del viejo muelle y, al tiempo que el poeta lo observaba con nostalgia me preguntó si no se podía hacer nada por él. ¡Qué tristeza no poder responderle que existía un plan concreto! Le hablé de algunos intentos, le dije que se necesitaba de mucha inversión. Elqui planteó que sólo sirviera para el turismo; propuso una reparación adecuada y que su maderamen – repito, muy bien reforzado – se lotizara para ubicar cafés, restaurantes, lugares familiares etc. Según él, solo eso significaría un enorme atractivo con ingentes ingresos para la ciudad.
Hablar del muelle de Pacasmayo es referirnos al corazón de esta ciudad. En él cientos de familia encuentran el sustento diario, sin embargo es muy cierto que la pesca artesanal ya no es un filón económico que pueda satisfacer las necesidades de empleo de los jóvenes que se incorporan al regimiento de potenciales trabajadores cada año. Sin embargo creo que la idea del autor de “El Cristo de Elqui”, si bien es muy europea, puede trabajarse con ciertos matices. Esa es una tarea de técnicos y expertos profesionales. Esta columna lleva en sus entrañas la esperanza de despertar un sentimiento que permita reflexionar sobre ese histórico y hermoso monumento que los pacasmayinos estamos dejando acabarse merced a nuestra indiferencia.
Cuando caminábamos por Rázuri, Elqui preguntó por qué el abandono de lo que fuera el Colegio “Antonio Raimondi” y en el Malecón hizo lo mismo respecto del viejo local del Centro Social de Empleados, y así preguntaba por cada una de las cosas que los pacasmayinos dejamos que se pierdan. Luego de algunas tomas para el recuerdo e intercambio de ideas nos despedimos por que Elqui tendría un momento sumamente familiar; subiría al cementerio para ver los nuevos mausoleos conteniendo los restos de su Madre y su hermano Miguel, a quienes los había trasladado del nicho a la tierra como un sello inconfundible de su amor por este suelo, al despedirnos sentí la obligación de escribir lo que les entrego en honor a la poesía y con la esperanza que “El Cristo de Elqui” nos haga el milagro de salvar nuestro muelle.

Sunday, July 29, 2007

Grupo Literario Signos...


Desde Lambayeque, norte peruano, un envio especial de los jovenes (y amigos) poetas del grupo literario Signos, con quienes he compartido poesia y alcohol.

Aquí un racimo de este prometedor grupo de artesanos de la palabra.

JOSÉ ANTONIO ABAD ASCURRA

Ritual

A Blanca Varela

Diana agoniza entre las sábanas
donde la araña del sueño teje su memoria.

Mira su cuerpo desnudo en el espejo
y se esconde en la demencia.

¿Qué oscuros rituales desencadenan
los objetos perdidos?

Diana ignora los presagios.

Revelaciones

I
No inventes otro vuelo.
Estás destinado a arrastrarte en el polvo
y envidiar
las alas de las moscas.

II
Nos espera otra caverna detrás de los párpados.
Despertar es descubrir que no había luz.

III
La incertidumbre fue un largo simulacro
para seguir buscando,
para continuar hurgándonos los ojos
y los sueños.
Nos manipularon burdamente cada instante.
Nunca salimos de la oscuridad del primer reino.


CROMWELL PIERRE CASTILLO CABREJOS

El Poema

Por cada sueño que te habita
le nacen alas conocidas a mi vuelo.
Oh región desconocida y habitada de mi cuerpo
todo sueño que prolongas es definitivo
y todo vuelo que me hace conjugarte
me lleva a tierras más lejanas que la tuya.
Tiene de condena tu origen terrenal o pedregoso.
Y yo que también soy ave,
tengo una jaula dentro de mí
-esperando por mí mismo-, aquí
en mis entrañas.

Resonancia

De tus manos
a tus ojos,
hay un ángulo que se cierra
presto a infiernizarte.
Dices que hay millones de puntos-luz
que te circundan,
pero sabes que eso es un conocimiento ingenuo.
Al mirarte,
yo no poseo diferente dimensión que la tuya,
porque en ese continuo juego de las escondidas
tampoco daré conmigo.
Nos negamos; es ineludible
aún cuando el cuadro se enmarque
con la mínima sensación de buscarnos, sin reconocernos.
Cabe la posibilidad de quitarnos las manos de encima,
cabe la posibilidad siquiera de envidriar nuestros ojos
por unos instantes, sin comprendernos.
Entonces somos el escape,
somos una fuga sin salida de emergencia.
El infierno no son los otros,
somos nosotros mismos,
en busca de la última propagación del mal
que son nuestros sentidos.


RONALD CALLE CÓRDOVA

No preguntes

No preguntes por el vino
y tu copa,
apenas siento la caída de mi cuerpo
hacia un vacío sin edad, sin nombre.
No preguntes por la hora,
igual es tarde o temprano
cuando los caminos esconden tus palabras.
No.
Quizá soporte menos si digo nada,
aun así, el vino
miente a mi boca y te multiplica
como el milagro de los panes.

Travesía bípeda

El camino es largo y tu descanso
teórico,
has emprendido la carrera de la vida;
¡Corre que no hay tregua,
estás a punto de llegar!

En verano a veces llueve.
Aún no llores, aún hay hambre,
aún hay sed, aún hay voluntad,
aún hay ganas...

Extasiado has trabajado en tu sosiego
perturbado te has reído de este mundo
y cuerdamente
has sentido el peso del tiempo
en una lágrima
sentado, parado, qué más da,
si tus ojos ya cansados de la espera
se han posado en el vacío azul, infinito.

¡Detente!
allá también hay soledad
pues pesa, pues dura, pues cansa…
esta hebra llamada andar.


CÉSAR AUGUSTO BOYD BRENIS

Amor irreductible

Si surge el verso surges,
deshojándome
bajo la apariencia de todas las manos
y rescatas las palabras que naufragan,
también las divididas y lo fértil.

Liberas lo que es blanco en lo que es negro
y reanudas
canciones conjugadas.
Merecemos el romance,
el orden de las cosas,
la locura.

Y si desaparecemos por instantes
es una magia distinta, un hechizo
de estar vivo, una corriente
que nos lleva al firmamento de buscarnos.

Ya no falta la marea en el mar de cada día,
perteneces a este beso
frente a todo lo que es viento, lo que es ola,
lo que es vida.

Lady Chatterley

A Lisbeth Carpaccio.

Si por los andenes de la ciudad cayera nieve
habría camino en las palabras y la villa,
camino inexacto entre la nieve y el refugio
de los amantes que somos.
Iría con un refrán al modo del que anda:
corazón seducido, cuerpo esclavo.
Te hallaría fumando en el cenáculo
con nóminas de humo entre tus gestos.
Y en ese secreto de encontrarte, Lady Chatterley,
me hablarías de un Clifford sin silueta,
sin su sombra siquiera en la pared.
Habría una canción de Serrat en el fondo del viento.
Creeríamos en lo angosto de los ojos
cuando culpamos al pecado,
cuando nuestros espíritus no retornan por sus carnes.
Si al encontrarte y sentir que no sueñas
confiaría en tus pasos hasta mí
y con otra canción de Serrat se iniciaría tu sueño
tan blando como la nieve a tus espaldas.
Así oscilaríamos los besos en la hora portentosa
dejando el rastro lejos de las calles,
lejos la vida normal esparcida en nuestros cuerpos
para tratar de completar lo incompletable
.

Monday, July 09, 2007

Equis, el escritor boricua

Hay sucesos que se estacionan en nuestras vidas, ya sea como paradigmas negativos o positivos, pero lo hacen. Aquí un suceso de esos protagonizado por equis, un escritor boricua.

Sucede que asistí a una conferencia sobre literatura puertorriqueña en el departamento de humanidades de la Universidad de Puerto Rico (UPR), en Rió Piedras. Luego de los protocolos de estilo, el expositor hablo sobre el proceso literario puertorriqueño. Por supuesto, hizo desfilar ante su auditorio, que no era amplio, su lista de escritores que según él conformaban el canon literario de la isla. Hasta allí, nada nuevo. Una vez concluida la participación del conferenciante vino la participación del público. Y como siempre, a pesar de que el moderador advirtió que era momento para que el público plasmara sus preguntas, los que participaron no hicieron sino dar opiniones y opiniones al respecto. Hasta allí, todo normal, hasta que vi que se levantó de su asiento a equis, muy serio él, ceremonioso, y pidió la palabra. Por supuesto, equis en vez de formular una pregunta, o dos, o tres, disertó, desde su silla, claro, como todo un conferenciante no solicitado. ¿Qué dijo? Bueno, no recuerdo los detalles de su discurso, como tampoco recuerdo cómo es que lo inserto en el contexto, pero sí recuerdo que todo lo que elucubró no apuntó sino a fundamentar que había tres poetas jóvenes y vivas que eran las mejores poetas de Puerto Rico. Ah, y no olvidó decir que el tiempo se encargaría de corroborar su osada propuesta. ¿Y? ¿Qué hay de extraordinario en esto? Nada. Quizá sólo sea cosa mía, de mis complejos. Razón por lo que el motivo de mi extrañeza lo expresaré en modo dubitativo: ¿sería acaso pura casualidad, que no una, ni dos, sino que las tres poetas que el escritor había elevado, con gran vehemencia, sin rubor alguno, sin titubeos, sin remordimientos, al parnaso literario boricua fueran exactamente las tres poetas que andaban con él para arriba y para abajo? Involuntariamente, oyendo la voz de equis como fondo, empezaron a desfilar en mi memoria escenas casuales y pasadas, donde equis aparecía con las tres poetisas ya tomando una cerveza en El Boricua, ya caminando por los pasillos de la UPR. A esto le sumé un agravante, quizá machista, quizá perverso: ¿sería acaso pura casualidad que el escritor fuera soltero y que los tres más grandes poetas vivos puertorriqueños fueran tres jóvenes y bellas poetisas? Sentí un poco de remordimiento por pensar esas cosas, pero no detuve mis pensamientos, quizá era la envidia, quizá era el morbo: el tipo no se había incluido en la lista por eso de ser humilde, sino porque sabía que todos sabíamos aquello de dime con quién andas y te diré quién eres. !Puñeta!: sin decirlo, equis, había colgado su nombre en el parnaso literario puertorriqueño. Recuerdo que antes de que equis interviniera me moría de las ganas por hacer alguna pregunta, irrelevante supongo, de allí que no la recuerde por más que lo intento. Lo que si recuerdo es que me autocensuré: ¿qué carajo haría un peruano metiendo las narices en cosas de puertorriqueños?: lo boricua solo lo abordan los boricuas, sino pregúntenle que sucede a Julio Ortega; o a mi mismo por opinar (contrario a lo que no querían oír) sobre cierto “revolucionario”) Tuve ganas, mientras se deshilaba por el auditorio la tremenda barrabasada de equis, de pararme y gritarle que era un perfecto pendejo, a lo peruano, por supuesto. Pero mejor me auto consolé, y fui convenientemente positivo: total, yo así también gozaría el derecho de asegurar que mis amigos, los del Sótano 00931, son los más grandes poetas puertorriqueños. ¿Podría alguien tomar eso en serio? Bueno, los equis, que abundan, apelando a su lógica, claro que deberían. Después de todo equis me había extendido una bella licencia para conducir mi ego, abozalado como el de muchos, por la autopista literaria.

Dándole un poco de crédito a equis, declaro que equis no fue el primero ni el único al que atrapara infraganti en un acto de auto entronamiento solapado; ay si hablaran las barras, los pubs, los recitales... Equis fue sólo el escritor detonante, el escritor gota que rebasó el vaso, el escritor escogido por el destino, o por mi circunstancia, que llegó para aumentar la intensidad de la opaca luz que irradiaba el foco de mi entendimiento. Después de aquella tarde, en que viera a equis abogando por sus poetisas, ¿inconscientemente?, vinieron o a mi memoria oportunamente, sin que yo pudiera evitarlo, un par de rostros de conocidos y/o amigos poetas: vi que sus egos aparentemente discretos en realidad no sólo resplandecían, sino que arañaban, gritaban… y sus pechos, aparentemente hundidos, cual globos se iban inflando, inflando.

Azuzado por la pura intuición, los equis, que desfilaron por mi vida antes de equis, siempre me habían incomodado sobremanera. Después, me siguieron incomodando, claro, sólo que la intuición, en que se sustentaba aquel sentimiento, se ha había diluido por completo para cederle el paso a la razón. No cabía duda, todo se trataba de dime con quién andas y te diré quién eres, o quien sabe de lame el ojo de tus amigos y te lamerás el ojo a ti mismo, o quien sabe de alaba el aire que respiras y alabarás tu respiro. En fin, equis me aclaró el panorama, me hizo ver que tanta generosidad solapaba una campaña de autoafirmación, solapaba una urgencia de reconocimiento.

Wednesday, July 04, 2007

¿cuentitos?

¿Dime con quien andas y te diré quién eres?

Alaba el aire que respiras, y alabarás tu respiro.
(o lame el ojo a tu vecino, y te lamerás el ojo a ti mismo )

Cierto poeta era tan, pero tan humilde que se la pasaba reconociendo en público los buenos poetas que eran sus amigos.


Si maoma no va a....

El poeta maoma edita una antología. El poeta maoma se incluye. El poeta maoma, curiosamente, no aparecía en las antologías ajenas.


Opinión a la carta

Un amigo poeta me envió un poema de su autoría, y me solicito una opinión. Le contesté tu poema me parece bueno. Allá él que me creyó.

Saturday, June 30, 2007

Carta a un borigringo...

Es verdad boricua, ¿a quién carajo le importa de donde es oriunda la papa? Te cagaste de la risa cuando te dije que había miles de variedades del tubérculo peruano, ¿recuerdas? Entonces en un arranque chovinista te envié este regalito indio, indígena o andino, pero no andiano, no, no please, !no!, !puñeta!: http://www.cipotato.org/. [Con esa lógica entonces el cajón es flamenco, el Cóndor pasa es boliviano, el pisco es chileno, etc.] [¿Yo, de dónde seré?, pregunto movido por el etc. espinoso: ¿habré vivido en vano?]

¿Que qué? ¿Crees que yo hice esa página solo para sustentar mi chovinismo? Déjate de cojudeces, me debes una heineken, tal como acordamos. Y como el mundo es cruel y capitalista, a partir de hoy, cada día que pase sin que me hayas pagado deberás duplicarme el número de heinekes que me debes. La fórmula es sencilla: X= 2^N, donde N es el numero de días de retraso, y X por supuesto el numero de chelas que beberé a tus costillas. Así que apúrate, si no al cabo de 64 días me deberás tantas cervezas como granos de trigo aún le debe cierto rey al que inventara el ajedrez. !Qué rica es la chela sin gas… sin gastar, boricua! Ah, y por siaca, no creo para nada en aquello de condonar las deudas. ¿Por qué carajo mejor no se condona el hambre o la tristeza…? Si el hambre se vendiera habría abundancia de ricos.

Claro, soy renuente a todo, menos a aceptar cerveza. Recuerda. al comienzo fue el alcohol ¡Oh, divino tesoro!

Un beso, digo un abrazo andiano, digo andino. !Qué rápido se pegan las taras idiomáticas! Lo siento. Digo, no, no lo siento [la hipocresía siempre traiciona, de allí que odie la “diplomacia”, ¿como que por qué?: fácil, por que la diplomacia es el grado sumo de la hipocresía, ¿por qué más va a serlo?], pero no puedo con mi manía de afeitarme la lengua, manía que sustenta la escasez de amigos que padezco. Pero andiano no, ¿no basta acaso ya con indio, indígena? OK, pero después no nos quejemos, no pongamos el grito en el infierno, por que nuestro queridísimo español se empobrece! Vaya que nos gusta fabricar monstruos para después quejarnos por que nos rasguña. Sí que somos los campeones del bumerang; y eso que ese deporte aún no se ha inventado.

¿Cómo? OK , pa' que no te quepe duda de que yo sí sé quechua (es que si no sé quechua me tildan de menos peruano, algo así como cuando digo que no conozco Cusco; pero claro, si un cusqueño no conoce el resto del Perú, no importa un pepino; la condición de peruanidad es verdaderamente una cosa asimétrica, curiosa) y que sé el buen quechua (no lo dije antes por humildad, una muy falsa por supuesto [todo acto de humildad es un acto de soberbia), más falsa que bofetada de payaso, que promesa de político: lo único verdadero es el EGO, aunque infelizmente solapado) me despido con este botoncito: see you soon gays, perdón guys (total, ser gay no mata, de ser así el mundo estaría medio vacío, ¿no crees?). Babay boricua (escribiendo ingles oyendo en español)

Postdata 1:
No espero que me quieras; total, si ni yo me quiero.

Postdata 2:
Cuando llegues a tu corazón me envías una postal, me gusta la confusión (y el frío)

Postdata 3:
Dicen, que a veces la verdad no es más que una mentira en la que se ha insistido mucho. Pregúntale a un comerciante o a un político

Postdata 4:
Sinceramente estoy sonriendo, ¿tú no?

Tuesday, June 26, 2007

De autores respetables y famosos

un cuento de Robert Jara

Y llegó el catedrático al pueblo.

Yo era uno los cinco gatos que había logrado pisar una universidad, y para colmo, la misma donde enseñaba aquel catedrático. Nunca había visto a tanto vecino junto para un evento cultural. Ya recuerdo, la propaganda decía que habría agasajo.

La vaca sagrada del pueblo lo presentó. Y lo juro, sin exagerar, que se aventó tal rollo, que cuando el catedrático, de terno y corbata, empezó la magistral disertación, ya algunos se habían quedado dormidos. Para colmo, una vieja roncaba en primera fila, boquita pintada, perfumada, bracitos cruzados, alhajada. El catedrático, para el roche, carraspeó, pero la vieja, ni con el culo. Sin más remedio, luego de arreglarse sospechosamente la corbata y sin dejar de acomodarse los lentes, con ese amague cojudo que delata a los intelectuales creídos, se derritió devolviendo bombos y platillos a la vaca, a quien por supuesto había conocido hace apenas unos diez minutos. Mientras tanto, la vieja, había subido descaradamente el volumen de su magistral roncadera. Pero él no le prestó importancia: estaba bastante ocupado en retribuir con una cordial sonrisa, la sonrisa complacida de la vaca, quien era vecino de silla de la vieja. Otra vez, se acomodó la corbata y los lentes, y por si las moscas alguien no había estado atento o recién había llegado, se gastó media hora en lamerse el ojo con fruición y sadismo, él mismo; eso sí, magistralmente. No se le escapó mencionar ni una de las trece universidades, entre nacionales y extranjeras, donde había estudiado y enseñado, como tampoco dejó de forzar antojadizamente cierto grado de familiaridad, a la cual arribaba a través de los más disímiles atajos, con cuanto autor él etiquetaba de respetable y famoso; y un centenar de indiscreciones más por el estilo: como la pléyade de profesores eminentes que había tenido y la pléyade de eminentes alumnos que había formado; lo único que le faltó, por que no pudo y no por que no quería, fue mostrar su colección de desteñidos pergaminos que sustentaban su tan publicitada excelencia académica. Abundó tanto en el tema que, honor a la palabra, no me acuerdo ni mierda. Pero eso sí, cómo olvidar los magistrales ronquidos de la vieja que para ser sincero, me caí en gracia. Yo gozaba cada vez que el catedrático entre carraspeos y acomodos de lentes y corbata, reprochaba los ronquidos lanzándole miradas furibundas; pero la vieja, como siempre, ni con el…

Cuando yacía medio abandonado sobre mi silla, sacándome flojeras de los dedos, aguantando bostecitos, oí que dijo: ahora sí amable concurrencia, de frente al grano. Irónicamente fue un bendito bálsamo, y tanto, que me acomodé decentemente en mi sitio. Lo que vino, fue incomprensible, esotérico, magistral para los eruditos; lo único que sé, es que se la pasó citando y citando nombres de autores y las grandes elucubraciones mentales de éstos; según él, famosos, y por supuesto, muy respetables. La vieja, ni decirlo, seguía con la cantaleta de sus ronquidos; pero eso sí, muy respetables también; tanto, que nadie le decía ni pío. Por ratos la vaca sagrada, indignado, disimulada e infructuosamente le metía codazos para despertarla; pero eso sí, sin desatender al catedrático, quien aprobaba la medida con una sonrisa gentil y un pendejo reacomodo de lentes y corbata, sin cortar un ápice el hilo de su soberbia charla, qué cosa loca. Los ronquidos, hermosos, imán que no me deja huir despavorido. Entretenido entre la vaca, el catedrático y la adorable vieja, tardé en fijarme que un par de asistentes más hacía rato que habían caído rendidos en los brazos de Morfeo; me tapé duro la boca para que no se me escapara ni un solo hilo de carcajada; pero aún así se oyó un poquito; y lo sé por que el catedrático me desaprobó con la mirada, la cual coronó con un clásico reacomodo de lentes y corbata ¡que ya me tenía una bola hinchada y la otra a punto de reventar! Pero allí no acababa todo; el resto, a excepción de la vaca y un chato, que sentábase al fondo, libraban una lucha quijotesca, injusta, desmedida, por mantener los parpados abiertos; el flaco de mi costado graciosamente se echaba saliva a los ojos. Yo, prohibido quitarme la mano de la boca. Las citas seguían a la orden; los cuatro gatos despiertos, no hacían más que decir "sí, sí" con la cabeza; no sé si por purita inercia, para no quedarse dormidos o simplemente para camuflar y solapar la ignorancia. Mientras tanto, yo, a medida que avanzaba el tiempo oía más hermoso los ronquidos de la vieja; tanto, que llegué a sentir remordimiento por no haberme sentado junto a ella. Por otro lado, la elocuencia del "profesor" era envidiable, !vaya cuánto sabia!, !qué avalancha de ideas es su cabeza!, ! Vaya, y de autores respetables y famosos! Pero un bálsamo repentino volvió a distraerme cuando oí que dijo: eso ha sido todo respetable concurrencia, muchísimas gracias. Por diosito, lo juro, ni sé por qué carajo pero me levanté de mi sitio como si me hubieran reventado una bomba en el trasero, y me puse a aplaudir como loco. La hembrita de amarillo, al fin dejó de removerse los mocos con el dedo. Morfeo, ni darle vueltas, se palteó conmigo; y no por las huevas, pues mi furibundo aplauso le arrancó de los brazos a casi todos sus acólitos; digo casi, por que la vieja, nada que ver. El flaco de mi costado se paró aún somnoliento, creo yo, para rascarse el culo, pero hubo tal confusión que todos, uno a uno, se fueron poniendo de pie remedándolo; y el aplauso, por diosito, en menos de lo que canta un gallo, podía escucharse clarito a mil metros a la redonda. El catedrático infló el pecho; sonreíase; tenía cara de emperador romano dirigiéndose a su pueblo; aunque a ratos más bien parecía la cara que pongo tras vencer un puto estreñimiento; como nunca se acomodaba y reacomodaba los lentes y la corbata, regodeándose, moviendo la cabeza para atrás y para adelante. Todo me recordó el final de un concierto rancio y apolillado de algún pianista, disquen muy respetable y muy famoso. El aplauso inercial parecía destinado a ser eterno, infinito.

En la ronda de preguntas participaron muchos, pero claro, para transportarlo al paraíso a punta de halagos, excelente, magistral, buenísimo... Su cara, sinceramente, inspiraba una inexplicable reverencia, el humilde San Martín de Porras le quedaba chiquito, sus ojos tiritaban de gloria. Tras calcular que nadie más levantaría la mano, me atreví a levantar tímidamente la mía, congelado de miedo, claro, por que rompería el hilo de alabancia, y además por que me asusta tanto ojo clavado en mí al mismo tiempo. Quise ser mago y desaparecerme, pero nada; Luis y Dorotea que se daban piquitos en la banca del fondo me subieron la moral, a tal punto, que me animaron a paticipar: profe, dígame, por favor, en cinco palabras, ¿qué es la identidad cultural? Sonrió y me dijo, mierda acomodándose los lentes y la corbata, que era una excelente pregunta y no sé cuánta pendejada más. Tampoco sé cómo demonios, aunque me consuela el que él tampoco quizá lo sepa, comenzó con su cantaleta de citarme y citarme libros y autores respetables y famosos, e inflaba el pecho y caminaba como pavo real. No miento, citó 27 autores en 3 minutos, y es que para no aburrirme ni dormirme, en vez de atenderlo, mejor me puse a hacer estadísticas. Todos lo miraban con atención, con qué atención lo miraban, ¿cuándo acabaría?, que se apure, ya huele rico el agasajo, las tripas rechinan, y fue cuando el chato bien al arete y pelo pintado, aprovechando la leve y única pausa que el catedrático hiciera, tratando de recordar a cierto autor, respetable y famoso, prorrumpió desde el fondo: el chino podrá irse a Francia, a Perú, a la luna, a donde quiera, pero cuando vuelve, vuelve igualito de chino. El catedrático, carraspeó, le quitó la mirada furtivamente, se acomodó la corbata, y continuó con su clásica cantaleta. La vieja, abrió más la boca, le quedarían apenas tres muelas podridas, se reacomodó sobre la silla, soltó un pedo chiquito pero apestoso, y subió al máximo el volumen de sus magistrales y adorables ronquidos.

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Cuento publicado en el proyecto quipu: http://quipu1.blogspot.com/
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Friday, June 15, 2007

Para Cesar Vallejo, en el aniversario de su muerte...

Por: Blasco Bazán Vera
Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos-Trujillo-Perú

Cuando Vallejo, la tarde del 23 de junio de 1923, pasajero de tercera, se ausentaba del Perú, ni él, ni nosotros imaginábamos que lo veríamos más.
El pantalón gris y el saco azul que vestía, eran sacudidos por el viento marino, arrugándolos como arrugado y taciturno iba su cuerpo magro, pero desafiante y paladino.
En el Perú quedaban los bellos y también, tristes recuerdos. Trabajó, para sustentarse, bajo la férula del amo de la hacienda Roma. Las aulas de su Centro Viejo, del San Juan y las de la bolivariana Universidad de Trujillo, lloraron aquel día; lo mismo hicieron las paredes de su pensión de la calle Los Huérfanos de Lima donde se desnutría a causa de la mísera alimentación que le daban.
No supieron de su viaje ni Abraham Valdelomar ni Alberto Ureta; menos Alberto Hidalgo y Alberto Guillén ni tampoco el chiclayano Juan José Lora y muchos amigos más. Vallejo partió en silencio sin más compañeros que su soledad y su suerte.
Esa ausencia sería compartida por los diarios y revistas limeñas: “El Comercio”, “La Prensa”, “La Crónica”, “Mundial” y “Variedades” de Clemente Palma a quien Vallejo, su desliz, lo convirtió en triunfo al hacerlo luego, efusivo amigo.
Partió Vallejo llevándose en su retina la imagen de José Santos Chocano y zumbando en sus oídos la contundentes sentencias de Manuel González Prada sin olvidar las señeras palabras de Antenor Orrego quien lo acogió en el “Grupo Norte” y le insufló el hálito de la victoria.
Se fue Vallejo con el corazón hechos pedazos recordando aquella noche en que llegó a Santiago de Chuco. Tocó la puerta de casa, y nadie respondió a su llamado. Su madre había muerto. La familia, dispersa; y, en esa tristeza, escribir que siente “ganas lindas de almorzar, de saborear y beber las aguas de tierra natal”.
Atrás quedaba el bochinche que hasta ahora no termina y que lo enclaustró largos días en la cárcel de Trujillo. Así, como quien nadie es profeta en su tierra, apaleado en los huesos y envilecido su espíritu, el barco “Orita” partió del Callao balanceando sus maderos llevando en él la figura universal de nuestro César Abrahám Vallejo Mendoza quien trataba de enriquecer su voluntad con las palabras de Nietzsche: “Lo que no me mata, me hace fuerte”.
Después de 21 días llegó a Francia quedándose deslumbrado por las cosas bellas que veía; repitiendo afanoso el poema “Las Flores del mal” de Charles Baudelaire. Lo decía en castellano porque de francés no sabía nada. Así, entre eufórico y pasmado se alojó en el Hotel des Ecoles, en el Cartier Latin.
Desde que llegó a Francia, en julio de 1923, supo adaptarse a las circunstancias y como un signado hombre, doblegó con sus versos la ternura de una mujer como la que encontró una media noche y le recitó al oído: “Mer crees amis: quand je mourrai, plantez un soul au cimetier (Queridos amigos: Cuando muera, plantad un ciprés sobre mi tumba). En París acrecentó su amistad con Macedonio de la Torre, Alfonso de Silva, Pablo Abril de Vivero, Mariano H.Cornejo y los hermanos Gonzalo, Ernesto y Carlos More.
Vallejo, como dice Armando Bazán, “tenía la timidez del indio en ciertos casos exhibía también la audacia, el ímpetu del español cuando entreveía la posibilidad de de un éxito, principalmente al tratarse de contrario sexo”, usó este atributo cuando en 1925 conoció a una muchachita llamada Hirondelle (Golondrina, en castellano), de quien queda prendado y convertirse en el hombre más feliz de la tierra., escribiendo luego: “Hallazgo de mi vida: Señores, hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida que hoy, por primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas…”.
Hirondelle, la niña virginal y joven, la de los rubios cabellos. Acompaña a nuestro vate por las mejores plazas, sabrosas heladerías y casas de amigos. Hirondelle es la hembra que Vallejo buscaba y que temía pederla por la diferencia de años. La dulce voz de la niña rubia era un timbre de dulce alarma para las fibras del santiaguino que presto lamía la manita escurridiza de la francesita y lo volvía a la realidad al verla a su lado.
Armando Bazán, sobre un paseo que tuvo Vallejo con Hirondelle ,nos dice: “…Hirondelle tiene sobre su falda color lacre el saco de franela azul oscuro y el sombrero “sarita”, que sigue siendo la debilidad del poeta. A Hirondelle le gusta ver ese rostro, que es la antítesis del suyo, con la cabellera lacia al viento. “Muy bien ¡muy bien señor, rema usted como un deportista…¿Cómo aseguraba que no sabía remar?”. Mientras la transpiración le aflora a la frente, Vallejo no hace más que sonreir ampliamente, separando los carnosos labios y luciendo la refrescante blancura de su dientes fuertes”.
Esta bella niña, contra el pedido de sus padres entregó su amor a Vallejo. Se impuso sobre amargas palabras que quisieron apartarle de aquel. Ni el cambio de domicilio ni menos el confinamiento pudieron apartar de su corazón la presencia categórica del Vallejo de toda su vida. Las cartas juveniles que le escribió fueron el tierno riego hacia aquellas almas nacidas para amarse. Ella, le brindo su categoría social; él, le correspondió con su finísima personalidad y la rodeo de amigos como Juan Larrea, Pablo y Xavier Abril, los hermanos More, Julio Gálvez Orrego, Raúl de Vernuil, René Mossisson de sentida calidad humana.
Hirondelle, deja de llamarse tal para llamarse, a los 18 años de edad en que se casa con Vallejo: La señora Georgette de Vallejo. Sus bellos ojos verdes podían por fin contemplar indefinidamente el rostro cetrino y acerado del hombre que amaba. Viven en pleno centro de París para luego viajar a Moscú donde contemplan la muralla del Kremlin y la catedral de San Basilio. Regresan y vuelven para luego ya no ser aceptado, Vallejo, en Francia, por la vida revolucionaria que llevaba. Vive clandestinamente en París hasta que el gobierno le devolvió la residencia.
Cincela nuevas obras como “Los hermanos Colocho”, escribe “La piedra cansada” y pulimenta “Poemas Humanos” y “España aparta de mi este cáliz”. El 13 de marzo de 1938 dice que se va a “acostarse un momento a descansar”. Al día siguiente permanece en el lecho. Lo visitan los médicos y afirman que le pasará nada, porque “nunca se ha visto morir a un hombre que sólo está cansado”. La fiebre llega a 40º.Ya en la clínica “Villa Arago” donde lo han llevado, hay desconcierto. Así llega 11 de abril en que entra en coma para que el 15 de abril, Jueves Santo, como su poema lo había anunciado, expiró; sin poder escuchar aquello de: “No nos dejes, valor, vuelve a la vida” que le decían sollozantes su dulce Hirondelle o Georgette de Vallejo, Juan Larrea, Gonzalo More, Toto Mould Távara y el escultor chileno Cuto Oyarzum con su esposa.
El Instituto de estudios Vallejianos que preside el escritor, Dr. Adolfo Alva Lescano, ha recordado a Vallejo, en la más altruista dimensión que nuestro vate se merece. Paz en su tumba.

Wednesday, June 13, 2007

Un soneto desde Borinquen...

A Raymond Radiguet

Se mira en la acequia
(puntos suspensivos.)
-F.G.L.-


las amígdalas de la luz atisbé
a edad de hormonales insectos
en cafés y hoteles de la madeleine
en parís de aquel mil novecientos

veinte y con lucifer a ras del cuerpo
viejos bares y tabernas incendié
“¿a qué edad se tiene por derecho
decir: la vida ha sido en mí?”¿ quién

no emborrachó la piel de la entelequia
en el cristal de su coñac ecléctico?
¿por quién se ha de llorar en mis exequias?

nadie osará llamarme escéptico
tres días y seré en las acequias:
fusilado por dios y su ejército…

(del libro inédito: ventriloquus )

Juanmanuel González Ríos (
1977), uno de los poetas representantes de la literatura puertorriqueña actual. Obtuvo un Bachiller en Artes de la Educación en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Arecibo[1], donde fundó la revista literaria Guasábara. En 1999 se traslada a Río Piedras y co-funda junto a Jorge David Capiello Ortiz , Julio César Pol, Jorge Rodríguez, Amarilis Tavárez Vales y Carlos Vázquez Cruz, una de las revistas que estudian la literatura puertorriqueña actual: El Sótano 00931. Fungió, en el 2002, como tallerista del Instituto de Cultura Puertorriqueña[2]. Actualmente cursa estudios graduados en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras[3] y se desempeña como profesor de español y literatura. Su tesis gira en torno al discurso poético de la locura en la poesía de Edwin Reyes.

Tuesday, June 05, 2007

Sale revista ALFARERO...

La creación literaria en la región de La Libertad adolece desde hace tiempo de un medio de comunicación que permita unir al escritor y al lector con regularidad. Por eso, para suplir en parte esta deficiencia, acaba de publicarse la Revista de Cuento y Poesía “ALFARERO”, que abre sus páginas a todos los escritores sin excepción, ya sean noveles o conocidos, de la costa o la sierra, y del norte, centro o sur del Perú; pues el objetivo de “ALFARERO” es promover y difundir el cuento y la poesía en franco intercambio cultural, según expresó Diómedes Morales Salazar, editor propietario de la Revista.

En su primer número, “ALFARERO” da a conocer a los poetas Róger Lázaro Ynca, abogado de profesión, nacido en Trujillo (1966); José Valverde Llajaruna, Ingeniero Químico, nacido en Cachicadán (1964); Luis Cábos Yépez, abogado, maestro universitario y ex candidato al Gobierno Regional, nacido en San Pedro de Lloc (1937); Evelia Salazar Castillo, profesora y poeta romántica que en vida nunca publicó pero que ahora se la da a conocer, nacida y fallecida en la provincia de Contumazá (1928-1952); Alfonso Sánchez Mendoza, restaurador independiente, asistente del Proyecto de Poesía Joven de la Municipalidad Provincial de Trujillo, publicó “Catarsisphylia” (2005), nacido en Trujillo (1968); y, finalmente, hay los cuentos “El Balde de Agua” y “Que Dios la Perdone” de Diómedes Morales.

Esta Revista de Cuento y Poesía, que será presentada el Martes 12 de Junio, a las 7.30 P.M., en la Casa de la Emancipación a cargo del escritor, maestro universitario y crítico literario, Saniel Lozano Alvarado, con la presencia de escritores y artistas de la región; será difundida en los diferentes centros educativos, universidades, institutos y lugares afines a la promoción y difusión cultural de los diferentes distritos y provincias de la región.

Finalmente, el editor y propietario de “ALFARERO”, Diómedes Morales Salazar, señaló que esta Revista de Cuento y Poesía se publicará regularmente y en cada número se buscará mejorar su presentación, así como publicar a los poetas y cuentistas marginales de mayor importancia de cada localidad. Asimismo, reiteró la invitación al público en general a la presentación de dicha Revista el día Martes 12 de Junio, a las 7.30 P.M., en la Casa de La Emancipación, con la presencia de escritores y artistas que realzarán dicha actividad.
Diomedes Morales
Trujillo, Junio del 2007.

Wednesday, May 30, 2007

Graciela Zárate León: Homenaje a Antonio Escobar...

Antonio y Noemí, queridos amigos:

Ustedes forman un binomio monorrítmico de latidos intensos que atesoran un par de corazones fusionados en uno.
Yo los quiero por tantas bondades que han tenido conmigo desde que los conozco como pareja bendecida por Dios
con sus queridos hijos y nietos.
Ustedes me abrieron el camino de los versos publicados y de los relatos contados a media voz. Y valoro en todo momento esa estela de trabajo familiar que significó y significa Runakay, revista hecha de letras y palabras de tantos poetas, palabras cinceladas con el esfuerzo de los dedos cansados y con los ojos despiertos y soñadores de infinito.
Ustedes son mis amigos, invariables, sinceros, intensamente humanos. Ustedes son los poetas de los sentires profundos: leales con el amor, apasionados con la esperanza, abiertos al juego de la vida hecha dulzura. Ustedes son la tierra y el arroz, Ustedes son un río que se desborda por las aguas del Jequetepeque, Ustedes son el amor y la cordialidad.
Este día de Homenaje a Antonio como poeta, yo los abrazo a los dos, Antonio y Noemí, porque en mi amistad de corazón me es imposible separarlos en el afecto.

Estaré unida a ustedes todo este día en una Oración y pediré a Dios que éste y muchos otros amaneceres
haya muchas bendiciones convertidas en flores y en poemas.

Graciela Zárate León
Lima, Perú
sábado 14 de abril 2007

Friday, May 11, 2007

A mamá...

Resistencia de chasqui

Nunca vacacionas
incansable empedernida
la hora libre del semental absurdo

Tu ahumada celda
sabe bien de tus kilómetros accidentados
aderezos soliloquios

tu camisa suda
cuchara que va cuchara que viene
cuchara sin sol
hilacha

No llores
torrente de besos y caricias

siempre hay cero-kilómetros con bíceps

no llores guerrera
tú bien sabes
que es más fácil ser del otro sexo

Wednesday, April 25, 2007

Saniel Lozano Alvarado: Homenaje a Antonio Escobar

ANTONIO:Me adhiero sinceramente al homenaje que se le tributará este viernes como justo reconocimiento a su fecunda y formidable trayectoria cultural. Noemí me habló para presentar en el acto central su último libro. lamentablemente, como recién me lo comunicó este lunes 9 y, como yo acababa de venir de un viaje a la sierra, me ha sido imposible aceptar el encargo para el cual me sentí privilegiado. A pesar de todo ello, le renuevo mi adhesión por el homenaje y quedo con la deuda de poder participar en cualquier acto, previa coordinación anticipada, al menos de algunos días. Un abrazo de su amigo.

Saniel Lozano Alvarado
Trujillo, Perú
12 de abril del 2007

César Huapaya: Homenaje a Antonio Escobar

Mi saludo para Antonio Escobar Mendívez. Reconocimiento a su fructífera labor a lo largo de todos estos años, en lo que mas conozco, su producción poética en décimas. Me adhiero al homenaje de su pueblo. Un fuerte abrazo. Que tengamos más aportes de Antonio y que siga formando continuadores de la estética y el amor.

César Huapaya
Lima, Perú
13 de abril del 2007

Jesús Cabel: Homenaje a Antonio Escobar

Estimado amigo (Robert Jara), lamento comunicarle que por razones de salud me será imposible asistir al homenaje indicado. Mis mejores votos porque todo salga como nuestro Antonio se lo merece, de lo mejor, excelente. Un abrazo.

Jesús Cabel
Chimbote, Perú
02 de abril del 2007

Isaac Goldemberg: Homenaje a Antonio Escobar

Estimado amigo Robert Jara: estas líneas son para saludarlo y para pedirle que salude y felicite de mi parte al poeta Antonio Escobar Mendívez, en ocasión del homenaje que se le rendirá en Guadalupe. Mis gracias anticipadas y un saludo cordial.

Isaac Goldemberg
New Cork, USA,
21 marzo del 2007

Juan Paredes Carbonell: Homenaje a Antonio Escobar

Siempre recordado Antonio :

Despues de bregar por cerca de 50 años, como lo haces tú, por los embelecos de la literatura, sobre todo regional, está bien merecido el homenaje que ha preparado el poeta Roberto Jara, amigo común, y que se realiza este dia . Tu gran preocupación y desvelo por descubrir y crear un medio que nos permitiera a los poetas de provincia revelar nuestras creaciones y fantasias literarias, se cristalizó en RUNAKAY, esa revista de grandes proyecciones y algarabias que nos albergó con entusiasmo.

Hoy lo recordamos con desbordante nostalgia, pero estás tú, hermano, su gestor y padre y nos complace rendirte el homenaje que bien te lo mereces

Juan Paredes Carbonell
Trujillo, Perú
14 de abril del 2007

Sunday, April 08, 2007

Invitacion a Homenaje...

Robert Jara y el Comité de Aniversario de Guadalupe se dirigen a UD, no sin antes expresarle sus saludos, para hacerle extensiva la invitación al homenaje en vida que se le estará ofreciendo al poeta Antonio Escobar Mendívez el día sábado 14 de abril, a horas 4pm, en el Tigres Club, dentro del marco de celebración del 457 aniversario de la fundación española de Guadalupe. Este evento del pueblo y para el pueblo, y de enorme relevancia y trascendencia dentro del panorama cultural del valle del Jequetepeque convoca su presencia.
Conocedores de su espíritu cultural y de identificación con los grandes sucesos culturales del pueblo, lo esperamos.

Robert Jara
(promotor del homenaje)

Tuesday, April 03, 2007

Eduardo González Viaña: Homenaje a Antonio Escobar

Conocí a Antonio Escobar Mendívez cuando ambos estábamos en el colegio “Raymondi” de Pacasmayo. Ese es el único tiempo en que he sido su profesor. Después él lo ha sido para mí. Profesor de poesía, de bondad, de vida, de serenidad, de alegría, de ideales y de nobleza. Profesor, en fin. Profesor poeta que es la única forma de ser lo uno y lo otro. Sin que él se enterara, me enseñó que soñamos porque antes hemos escrito y escribimos porque antes hemos vivido. Creo que esa es la relación que, sabiéndolo o no, todos tenemos con él.

Eduardo González Viaña
Salem, Oregon
1 de abril del 2007

Elqui Burgos: homenaje a Antonio Escobar

Ser lector de la obra de un amigo es una de lasexperiencias más sorprendentes y emocionantes que mehaya tocado vivir. Creo que todo se inició en lasaulas del colegio Raumondi, en una pacasmaína versióndel Círculo de poetas desaparecidos, con la fraternalcomplicidad de 3 alumnos y su profesor. Sucede que eselejano encuentro determinó nuestras vidas, pero sobretodo la magnífica obra poética de Antonio, a quienahora rendimos un justo homenaje, sus amigos y sus lectores.

París, abril 2007
Elqui Burgos