Creí, por cómo se venían dando las cosas, que a MVLL jamás le darían el nobel de literatura. No sé si MVLL se habría resignado a no ganarlo, pero lo que sí sé es que yo me había resignado a no verlo ganar, a pesar que desde mi experiencia literaria, breve y fragmentada, desde que lo conociera, creí que merecía ganarlo. En realidad mi resignación no era más que una estrategia vital que me permitía soportar la mezquindad del jurado del premio nobel. Thursday, October 28, 2010
El día que MVLL me miró a los ojos
Creí, por cómo se venían dando las cosas, que a MVLL jamás le darían el nobel de literatura. No sé si MVLL se habría resignado a no ganarlo, pero lo que sí sé es que yo me había resignado a no verlo ganar, a pesar que desde mi experiencia literaria, breve y fragmentada, desde que lo conociera, creí que merecía ganarlo. En realidad mi resignación no era más que una estrategia vital que me permitía soportar la mezquindad del jurado del premio nobel. Tuesday, September 28, 2010
Valdelomar, tu mamá también fue mi mamá
Tristitia es otro de aquellos poemas que me causan una envidia aunque infinita, sana, por no ser yo quien lo ha escrito . Cuánto hubiera dado por haber escrito Tristitia, cuánto hubiera dado por ser su autor. ¿Cómo hiciste Valdelomar Pinto, desde el Palace Concert, para escribir un poema con tanto sabor a nostalgia, a hogar, a mar?Tristitia, Valdelomar, palabra hermosa, que por sí sola suena y sabe a tristeza, a nostalgia...
Tristitia, poema donde mi mamá, Valdelomar, aparece llorando mi ausencia.
Aquí aquel poema que despierta en mí todos los recuerdos que un día le pertenecieron a Abraham Valdelomar Pinto, aquel inquieto literato peruano que el año 1918, a pocos meses de su muerte (1919), estuviera de visita por mi pueblo, Guadalupe.
TRISTITIA
Mi infancia, que fue dulce, serena, triste y sola,
se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.
Dábame el mar la nota de su melancolía;
el cielo, la serena quietud de su belleza;
los besos de mi madre, una dulce alegría,
y la muerte del sol, una vaga tristeza.
En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado, del mar,
y lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar.
Saturday, August 28, 2010
Los signos de un poeta motupano...
A los amigos poetas Armando Arteaga y José Briceño Berrú
2
Fuera de la ciudad
tu ojo no puede devorar el Fuego de las revelaciones.
Todo testimonio de luz
reverbera en la niebla deseoso cántico
donde ruinosas estaciones te columpian secretamente.
El precipicio es indivisible. El férvido imperio
enraíza en el cuerpo su danza
para una nueva alteración.
Todo círculo trazado en tu ojo se remonta al vértigo.
Entonces la genética del Fuego se advierte
en esa virtud de no amar
el universo de las flores bellas.
Niega la artificialeza del sueño insuficiente.
Ruptura la falsedad en esta fracción de tierra posible.
Bajo el filo de tu pregunta fundamental
he lanzado una inminente botella al camino.
Dentro de ella trozos de papel son pugna
y desenlace:
El nuevo fulgor contenido
irá convirtiendo en magma
perenne
lo indecible.
4
Afuera,
la ignición de la hoja en blanco es incesante.
La ceniza nos hace irremediable naufragio.
Peregrina dentro
como lenguaje que dispone los vacíos.
No sueña su Fuego:
Lo es eterno
en la anunciación de la próxima muerte.
Es Fuego aprehendido.
7
Llegar a la luz elemental.
Llegar a la orilla donde arena húmeda
sostiene nuestra incertidumbre.
La ventaja de emigrar al Fuego
es no prescindir del ruido de sí mismo.
En medio de nosotros, la fogata
fragmenta la oscuridad inicial
y entiniebla los rumores del agua colindante.
La respuesta es superficie iluminada:
No temamos al origen de la piedra.
La más reciente manifestación de tragedia
ahora es gozo y mística de resistencia.
El viaje al Fuego es un conocimiento radical y llano.
Aunque variable y sonoro es el mensaje del agua
las llamas han alcanzado elevación de cántico silvestre.
Nuestra condena no es ligereza natural,
es sonido voraz que la vida debe decir para siempre.
Desde aquí hemos merecido los giros del propio ruido.
En el día nuevo, todo mensaje es un desplome:
La espaciosa agua no pudo llevarse nada.
Hay brasa y ceniza en todo intento de Fuego:
Todo está intacto.
Es que somos nada.
9
No.
El Fuego no es el signo de morir con importancia.
Es resistirse
bajo la hoguera del sol latente
y celebrar la sombra.
Entonces prepara para la noche la sangre
de heredados rituales
si el delirio cobra de sí su último aullido transparente.
Las calles son una revolución discreta y profunda.
Dentro de nosotros
también la consecuencia define el orden y el dominio.
Ama la ciudad,
ámala guardián en su abundancia
y busca lo imposible: Florece en el cemento.
Arrójate al designio de agrietar los labios
sin importar el lenguaje monótono del nuevo día.
Ensaya viejas laceraciones cuando despiertes:
Saber bifurcar los miedos es punzar el sueño
de los que abrevian la angustia impunemente.
Por eso
coge tu abismo y calla tu Fuego.
Es mejor atravesar las horas contenidas
con la magia mortal de una pregunta ardiente.
CROMWELL CASTILLO CABREJOS
[Motupe – Lambayeque. 1981]
Ex miembro fundador del Grupo Literario Signos. Es artista plástico y diseñador gráfico. Ha obtenido algunos premios literarios. Ha publicado “Agua” y “Transfiguración o el sonido” en SIGNOS (Tiro de Gracia Editores - Chiclayo, 2007) y “¿Dónde acaso es camino?” en DEMOLICIÓN DE LOS REINOS (Sol Negro Editores – Lima, 2010). Trabajos suyos aparecen publicados en revistas físicas y virtuales de Perú, Venezuela, Chile, Argentina, México, Estados Unidos, España y Francia.
Dirige la bitácora: http://gambito-de-rey.blogspot.com
E-mail: cromwellpierre@hotmail.com
Monday, July 26, 2010
Ser o no ser...poeta
¿Quién carajo decide si alguien es o no es poeta? ¿Quién carajo certifica a los poetas? ¿Qué instrumentos, qué criterios se utilizan para tan honorable trabajo? Pregunto ésto, debido a que existe tanto, pero tanto poeta que ya tengo mis dudas sobre su real existencia. Pareciera ser que los poetas nacen por generación espontánea, por autoproclamación, por ego, por moda, por status, por cojudeces, etc.Mi incertidumbre se resume así:
Primero: ¿Cómo saber, con certeza, si se es o no se es poeta?
Segundo: ¿Cómo saber, con certeza, si se es mal poeta o se es buen poeta?
Tercero: ¿Es lo mismo no ser poeta que ser mal poeta?
Cuarto: ¿Si se escribe circunstancialmente poesía se es poeta?
Quinto: ¿Si se escribe siempre mala poesía, se es mal poeta o se es no poeta?
Sexto: ¿Para qué un poeta malo más si un no poeta equivale a lo mismo?
Principio de la certidumbre poética: El que no escribe poesía no es poeta
Principio del poeta implícito: poeta malo, aunque malo, poeta
Principio de equivalencia poética: Un poeta malo equivale a un no poeta.
Todo ésto se resolvería si un día a alguien se le diera por inventar un poetómetro. ¿Se imaginan someter a los poetas consagrados al poetómetro? ¿Se imaginan someter al poetómetro a aquellos poetas que se llenan la boca diciendo lo genial poeta que son? ¿Se imaginan las consecuencias que traería este pequeño, pero revolucionario invento? ¿Se imaginan al poetómetro emitiendo un sonidito (tu-tu, por ejemplo) cuando el "poeta" en cuestion realmente resulta que no es poeta? ¿Se imaginan la cantidad de detractores poniendo en tela de juicio el veredicto del inefable poetómetro? ¿Se imaginan...?
Nota: no lo tomen tan en serio; la poesía de vez en cuando sabe (o debe) sonríerse.
Wednesday, June 02, 2010
Signado entre alcohol y poemas una noche de miércoles
Conocí a los cuatro Signos originales (Cromwell Castillo, Ronald Calle, César Boyd, Abad Ascurra), si la memoria no me traiciona, como suele hacerlo, despiadadamente, el mismo año que Signos nació, una noche que coincidimos en cierta lectura poética en al local de la municipalidad de mi pueblo natal, Guadalupe. La química, léase etílica, fue inmediata; tras el recital terminamos en plena plaza de armas, conversando de lo aquello que nos une y nos apasiona, la literatura, animados por el olor del rito etílico que nos dimos cuenta también nos unía y apasionaba, hasta que el sol se asomó de nuevo por las calles de Guadalupe. Desde entonces hemos seguido en contacto físico, virtual y por supuesto, etílico. Desde entonces nos hemos sentido amigos, nos hemos sentido estar del mismo lado, juntos, pero no revueltos.
A casi cuatro años de ese primer coqueteo coincidí con Cromwell cuando vino a ofrecer una lectura poética en poesía de miércoles, en el Chaska (Trujillo, mayo 2010). Y como no podía ser de otra manera, fieles a nuestro rito etílico, después de su lectura compartimos la mesa, léase el alcohol; a la cual se aunaron César Olivares, David Novoa y todos los poetas del grupo literario Legión de Trujillo. No sé si Cromwell y Legión bebieron hasta que el sol se limpió las legañas por las calles de Trujillo, pero César, por motivos hogareños, David, por motivos alimenticos, y yo, por motivos de esclavitud laboral, abandonamos, aunque a tiempos distintos, la mesa poco después de la media noche. Fue aquella noche en que Cromwell, no sé si a nombre colectivo de Signos o a nombre personal, emocionado (conmocionado, ahogado) por el alcohol me hizo extensiva la invitación para formar parte del grupo literario Signos. Entonces como las reinas de belleza cuando ganan un certamen le respondí emocionado: no me lo nesperaba, bla, bla, bla. Aunque me hice el difícil, claro: pucha, pero voy a caer cargoso, ¿por qué?, ya parezco puta, pertenezco a el Sótano 00931, a Namul, al Gremio de Escritores del Perú, a RUNAKAY, no hermano, no te preocupes, me consoló Cromwell, creo, propinándome un par de palmaditas en el hombro izquierdo.
En realidad recién paso a formar parte del grupo literario Signos, aunque desde siempre (hace 4 años) yo he pertenecido a su grupo de amigos, como ellos lo han pertenecido al mío. En ese sentido, hoy, tras la invitación, mi inclusión formal y etílica a la lista de la tribu letrada me parece casi natural.
La inclusión literaria sucedía sin haber pagado una deuda que había contraído gracias a Signos, conmigo mismo: al poco tiempo que salió al aire el primer poemario de Signos me prometí escribir una nota crítica sobre el mismo. Pero, otra vez, por razones de esclavitud moderna, apenas esbocé la nota, y apenas realicé los lineamientos generales. Me arrepiento no haber concluido la nota, y más aún no haberla publicado antes de convertirme, bajo le complicidad de una noche etílica y de miércoles, súbitamente en un signosiano; pues, aquel balance literario positivo que dejaba entrever en mi nota crítica, hoy, sería achacado, por las mentes malévolas como un texto cuyo único fin sería pagar tributo de inclusión tribal. Bajo estas circunstancias, mi nota, no dejaría de ser vista como producto del tribalismo cómodo y trasnochado. Entonces no me queda más que recurrir a cierta creencia personal que trasciende a mi nota y que habla en nombre del balance literario positivo que tengo de Signos: en la literatura, existe una ley de selección natural, inherente; un filtro discriminante, insobornable (a prueba de alcohol): dentro de la esfera literaria sólo llegan a ser mis amigos aquellos que desde mi sistema de ignorancia y/o conocimiento, desde mi sistema de pobreza y/o grandeza literarios los considero mejores que yo, literariamente hablando. En otras palabras, mis amigos literarios, a lo más son tan malos escritores como yo; punto. Y los Signos, desde mucho antes que me incluyeran a su tribu, ya eran mis amigos. No ha de faltar el malvado que diga, por aquello de ultrajarme: con ese triste criterio de medida, medio mundo resulta tu amigo literario. Yo preguntaría: ¿qué escritor, por más malo que sea, según opinión de medio mundo, se considera malo, sin titubear, así mismo? Recuerden que a los poetas les sucede lo que a los bailarines y a los profesores: todo bailarín cree que baila de la pm, todo profesor cree que enseña de la pm, no hay punto medio.
Con estas palabras agradezco mi inclusión tribal a uno de los grupos literarios más consistentes del norte peruano; un grupo de poetas que ha tomado la palabra por las astas para hacerla bramar a su antojo. Sin importar si la inclusión ha sido obra personal y dictadora de Cromwell u obra colectiva y democrática de Signos (ja), no me queda duda que he sido signado, para siempre, entre alcohol y poemas una noche de miércoles.
Trujillo, 02 de junio de 2010
Tuesday, May 25, 2010
Un encuentro con las letras en Pacasmayo...
Estaba nervioso, la persona que debería dejar el escenario acondicionado había desaparecido, lo llamaba por celular y no respondía. Jorge Tume llegó con su cargamento de libros de INFOLECTURA Me desesperé por que no me gusta que los invitados lleguen cuando no está listo todo, pero me alegré al darme cuenta que era cierto que los niños y jóvenes de la provincia tendrían la oportunidad de comprar libros a precios realmente populares; Jorge entiende que se trata de hacerlos leer, más allá de reducir los márgenes de ganancia. Bethoven Medina estaba en algún rincón de Pacasmayo, escondido para que en su chamba no sepan que se escapó para venir a un encuentro literario. Alfonso Sánchez me tenía en ascuas, cada que lo llamaba estaba “entrando a la Provincia de Pacasmayo” (creo que no sabe dónde empieza realmente). Bethoven llegó, también los alcaldes aldea y Lingán, Alfonso se retardaba, las chicas encargadas del buffet se movilizaban tal y conforme lo habíamos programado. Roland Aldea, nuestro alcalde Provincial y Juan Lingán alcalde Distrital conversaban con Antero García y cada que yo merodeaba el ambiente de la Dirección me dirigían miradas inquisidoras. ¡No hay más! Dije ¡Empezamos! Que Alfonso llegue luego, felizmente no tardó mucho.
Bajo el toldo el marco era impresionante, más de doscientas cincuenta personas, entre niños, adolescentes y docentes esperaban ávidos el desenlace. Luego de las formalidades del protocolo los escritores se adentraron en las movedizas arenas literarias. Bethoven Medina hizo gala de su oratoria reposada y se dedicó a describir lo que debe ser un escritor formal y responsable, desterrando la idea equivocada (a la cual muchos escritores hemos contribuido), de que ser escritor significa ser un marginal que se desperdicia en el alcohol y termina aislado de una sociedad que lo quiere lúcido y aportando su sapiencia. Hizo poner al auditorio de pie y les entregó un entretenido abrazo que ellos mismos se dieron. Aplausos para el consagrado gordo.
Luego Jorge Tume puso de manifiesto toda su contestataria concepción del sistema en el que nos obligan a vivir y, como buen director de INFOLECTURA, convenció al auditorio que no hay mejor inversión de tiempo que el leer. ¡Todos de acuerdo! Pinceló su actuación con algunas anécdotas de Vallejo y otras de cosecha propia cautivando a un auditorio, al extremo que fue el que más preguntas tuvo que responder.
Pausado y sereno Alfonso Sánchez nos entregó un calmado “Piélago de Palabras” y con su acento romántico arrancó algunas risas del respetable. Terminó leyendo un hermoso poema de su obra “Sortilegios” y luego sentado junto a sus colegas fue absolviendo una a una las variadas cuestiones que hicieron los atentos alumnos.
Lamento sí que algunas instituciones no enviaran a sus alumnos (¿Qué pasa con mi colegio “Antonio Raimondi”). Y felicito a quienes de lugares alejados como Guadalupe, San José y Jequetepeque hayan dicho presente.
El encuentro Literario “El Escritor Frente al Alumno” sirvió también para comprobar que la cultura es un buen punto de confluencia y armonía entre sectores que cumplen un rol diferente en la sociedad, Cementos Pacasmayo abandonó sus predios industriales y nos acompañó en esta hermosa aventura, su huella señera permitió que nuestras autoridades municipales de las corporaciones distrital y provincial se sumaran con verdadero entusiasmo.
La I.E. “Gonzalo Ugás S.” demostró que la luz literaria puede permanecer encendida junto al mar y que los niños y jóvenes necesitan espacios como estos para poder combatir a los demonios que abundan, los que asistieron al encuentro saben que se les puede aniquilar con una cuchillada hecha de versos , palabras y amor.
Friday, May 07, 2010
Oquendo de Amat, mi mamá fue tu mamá
He leído muchos poemas dedicados a la madre a lo largo de mi vida, pero desde aquella tarde que leyera aquel poema Madre, bajo la fronda de mis dos sauces que murmuraban en el corral de mi casa, del entonces para mí desconocido poeta, Oquendo de Amat, ningún otro poema a la madre ha logrado conmoverme tanto, ningún otro poema a la madre se instalado con tanta firmeza en mi pecho, ningún otro poema ha envuelto entre palabras tan sutilmente a mi madre, a las madres. Desde aquella tarde lejana no he dejado de volver a aquel poema, una y otra vez, y cada que vuelvo me conmuevo más, y más; cada vez que vuelvo a aquella manta de palabras viene hacia mí la imagen nítida, limpia, hermosa de mi madre morena; entre el sonido de las hojas, me invade una paz, me invade una nostalgia infinita.Cada vez que vuelvo a aquel poema no puedo evitar sentir unas ganas infinitas de haber sido yo quien lo escribiera. Pero no me queda más que envidiarte Oquendo, amigo de letras, por que tuviste la dicha de hilvanar aquel poema a mi madre, a mi gorda, a mi morena, mucho antes de que yo naciera, mucho antes de que ella naciera. Entonces no puedo evitar pensar, y creer, entre sonrisas traviesas, que mi madre, ¡que mi madre, Oquendo, tuvo que ser tu madre!, ¡no pudo ser de otra manera! ¿Sino, por qué mi madre brota de entre tus palabras, y me abraza, cada vez que visito tu poema? Eso explica, Oquendo, el cómo fuiste capaz de hilvanar, sentado al filo de algún recuerdo, un poema simplemente memorable, infinito.
Será difícil superar tu poema, Oquendo, será muy difícil aprehender mejor que tú a mi madre. Por eso, no me queda sino decirte, gracias; gracias por hilvanar una rosa de palabras para el ser que no sólo me ha dado la vida, sino que ha hecho un millón de malabares para que yo camine con el menor dolor posible, con la dignidad menos acribillada, con la sonrisa más contagiosa, honda y gorda.
Pero, lástima Oquendo que mi madre, mi morena, mi gorda, no entienda nada de poemas; lástima que tu rosa de palabras mi madre quizá nunca pueda olerla. ¿Pero sabes?, yo le he contado que un tal Oquendo de Amat, allá arriba en el altiplano, guarda con esmero una rosa para ella.
Aquí este poema que me ha dado tanto…
MADRE
Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas
Mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante
Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura
A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso
Entre ti y el horizonte
mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos
porque ante ti callan las rosas y la canción.
(De Cinco metros de poemas)
Monday, April 26, 2010
Poesía de Miércoles
Este miércoles estaré leyendo -o aburriendo, como diría el poeta performero, David Novoa- unos cuantos de mis intentos poéticos (siempre bocetos, siempre esbozos) como suelo llamar realistamente a lo que otros simplemente llaman poemas. Para más información les invito a leer el afiche.
Gracias a los culpables de este espacio literario y de miércoles justamente por el espacio brindado y por la invitación, gracias por la terquedad con la poesía :César Olivares, Jorge Tume y David Novoa.
Tuesday, March 30, 2010
Namul, un cerrito solitario
Cerrito Namul
flameando
todo el vuelo de tu falda
zapateas y bailas un wayno
con el gran cerro Azul
tu eterna pareja
que hace
mil garabatos
con su pañuelo
de viento
No hay viajero que entre a Guadalupe sin sentir la omnipresencia del cerro Namul. No hay viajero que no note su cónica silueta. No hay viajero que no divise en la cima del cerro Namul la efigie de la virgen de Guadalupe. Me pregunto si los viajeros notan la tremenda soledad que supura esta breve ubre de piedra. Me pregunto si los viajeros notan acaso que el cerro Namul parece haberse extraviado. Los cerros nunca viven solos, los cerros viven siempre acompañados, los cerros viven siempre formando parte de una cadena montañosa. Esta peculiar característica hace que a veces piense seriamente lo que algunos piensan: el cerro Namul no es un cerro, el cerro Namul es un volcán que hace siglos se ha quedado dormido[2].
Namul
grito de piedra
soledad del ande
El silencio grisáceo guarda en tus faldas coquetas
el baile
de milenarios cantores
El tiempo suspira sin dientes
y orla casitas de barro en tu falda silbadora
Namul
puño pétreo
murmúrame la oscura historia
¡Namul
di que sí
soledad del ande grito de piedra!
En la cima del cerro Namul…
Reposa el monumento de 12m de altura, que el año 1967 se erigiera en honor a la patrona del pueblo: la virgen de Nuestra Señora de Guadalupe. Debido a esto, desde entonces, al cerro Namul se le conoce también como “cerro de la virgen”.
Se ubica el mirador natural de Guadalupe[3]. Desde sus 70m de altura se accede a una vista panorámica privilegiada de 360º de este pueblo milenario.
Entre la cima y la sima del cerro Namul…
Reposan los restos arqueológicos de la cultura Inca[4]. Los incas habitaron estas tierras durante 5 décadas, hasta que llegaron los españoles.
Descansan las 498 escalinatas que permiten a los visitantes recorrer toda su altura.
Reposa una pequeña ermita, donde la noche del 05 de diciembre, de cada año, pernocta la imagen de la virgen de Guadalupe.
En la sima del cerro Namul…
Por orden el virrey Toledo se construye el primer santuario y monasterio de San Agustín. Junto a éste se levantó la comunidad de indios[5] llamada Anlape[6], conocida en aquel entonces como asiento de Guadalupe; conocida hoy como “El Viejo Guadalupe”.
Los vientos de la Barranca
zampoñan los labios
del simio durmiente que es el gran cerro Azul
Pa’l pueblito de Anlape
que siglos antes
floreciera en falda del cerrito Namul
Al lo largo de sus 360º se abre y extiende el actual Guadalupe.
Clavel soledoso
trepadito
del ombligo milenario
parloteas
estirando tu frontera
con el cerro Namul
añoso y silente
perfil de piedra
congelado de tiempo
¿Y si los Albujar y Guarniz aprehendieron del cerro Namul su silencio de piedra?
Mis hermanitos
no arrearon bala perdida…
Yungas
de arcilla cocida
antes que el suspiro egoísta
antes que borrarse con el dedo
al pie
del roto acantilado
beben
la mudez perpetua
que el gran cerro Azul
y el cerro Namul
inmemoriales destilan
Un cerro en el mapamundi…
Las coordenadas geográficas del cerro Namul , según el mapa satelital de Google[7] , son: 7° 14' 41" Sur, 79° 28' 41" Oeste.
Una cerro de letras…
El año 97 nace en Guadalupe un grupo literario. Había que ponerle un nombre. Yo (siempre jalado por aquello de la identidad cultural) propuse Namul. Es así como nace el nombre del único grupo literario de Guadalupe; grupo que acaba de ser incluido en el libro Literatura Regional de La Liberad del reconocido estudioso de la literatura, Saniel Lozano Alvarado.
Un cerro con futuro…
¿Qué sería de los Guadalupanos si un día despertamos, por ejemplo, con un reservorio de agua afeando el lomo del cerro Namul? Quizá nos acostumbremos; dicen que el ser humano es maleable, que se acostumbra absolutamente a todo. Por mi parte pensaría que la construcción sólo fue posible tras una decisión política que ha pasado por alto, o ha desestimado en nombre del desarrollo material del pueblo, el innegable valor histórico e iconográfico del cerro Namul.
El cerrito Namul espera más atención, no para afearlo, no para destruirlo; sino para rescatarlo, embellecerlo, ponerlo en valor, insertarlo en el circuito turístico[8]. Este cerrito singular, este potencial recurso turístico, eleva su grito de piedra a la oreja de un pueblo que parece no escucharlo; sí, de este pueblo milenario que si un día despertara y se topara con la sorpresa de que su cerro Namul se ha ido, seguramente moriría de pena, y de amor, como el sauce Hebaristo.
_______________________
[1] Leer el artículo Guadalupe, la ciudad del simio durmiente
[2] Creo que no hay otro pueblo en el Perú que tenga un cerro tan peculiar como el cerro Namul.
[3] Este mirador natural de Guadalupe podría ser aprovechado como recurso turístico.
[4] Recordemos que los cerros (apus) eran adorados por los incas, por lo que es una posibilidad que el cerro Namul corriera la misma suerte.
[5] Los indios que se asientan en Anlape, llamémosles anlapeños, representan realmente a los guadalupanos pre hispánicos.
[6] Anlape es un vocablo de origen pre hispánico cuyo significado se desconoce.
[7]http://www.maplandia.com/peru/la-libertad/pacasmayo/guadalupe/statues/el-cerro-namul/
[8] ¿Por qué no incluir activamente al cerro Namul al movimiento integral de la feria de Guadalupe?