Wednesday, August 22, 2018

AIRPORT por Alberto Alarcón


AIRPORT: UN ASEDIO CRÍTICO BAJO LA IMPRONTA DEL PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE DE HEINSENBERG

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El que quiere leer, que lea; y el que quiere entender, que entienda (R.J)
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Acabo de recibir de mano propia el poemario AIRPORT[2] del bardo guadalupano Robert Jara. Es un libro "bizarre" (uso el galicismo no por veleidad sino por necesidad), la palabra "raro", en español, no se ajusta a lo que puedo decir sobre este libro, pues va más allá.

Si el poemario hubiese aparecido en tiempos del Amauta, éste lo habría ubicado ipso facto en el ámbito de lo que él llamaba "disparate puro", y si en los tiempos de "Timonel" lo habrían puesto sin más ni más dentro del vanguardismo, socorrido desván para todo aquello que no se "entiende" o que nos resistimos a "entender".

Para intentar un equilibrio a lo Piaget con el libro de Jara[3] es menester saber que el poeta es físico matemático, es decir un hombre domesticado por la lógica implacable de los axiomas y los ele-cu-cu-dé algebraicos. No es aventurado, pues, presumir que la poesía en Jara es una especie de catarsis de su hábitat cartesiano.

AIRPORT es así un retorno a la insensatez, a la locura, a la búsqueda de un caos para decirse a sí mismo, antes que a todos, que si bien es cierto los universos platónicos pueden sosegarnos en el reino terrenal, necesitamos también de los universos oníricos para sosegar nuestra ansiedad cósmica, nuestra sed de belleza en medio de la inutilidad de todo.
AIRPORT ha sido escrito por Robert Jara para Robert Jara y para quienes estén dispuestos a tolerarlo porque no les debe nada ni tiene que darles ninguna razón del origen y la fisiología de sus versos. AIRPORT es un ala de la física cuántica, de la teoría de la incertidumbre o la de los fractales. En estos versos no importa- como en la constante de Jules- el procedimiento, lo importante es el resultado.

Y el resultado, en mi caso, es la caza sutil (me valgo de Ribeyro) de un verso como este: "Ahí donde los besos se confunden con los pájaros", para saber que Robert Jara es poeta, un poeta en estado de delirio porque no encuentra en la ciencia una respuesta y cree encontrarla en la poesía. Aquí se equivoca, pues no hay respuesta. Vivir es preguntar sin escuchar nunca la respuesta que anhelamos. Los muertos la oyen, pero no pueden decirla. Los poetas la dicen, pero no pueden oírla

Trujillo, 07 de junio de 2017



[1] Alberto Alarcón Olaya (Piura, Talara, 1949).  Poeta, editor, crítico literario.

[2] Airport, Robert Jara Vélez, Editorial Vallejiana, Trujillo del 2015, pp. 80.

[3] Robert Jara Vélez, (Guadalupe, 1969). Físico matemático, actualmente reside en Trujillo, donde ejerce la docencia universitaria.


NOSTALGIA DE BARRO por Diomedes Morales


NOSTALGIA DE BARRO Y LA POESÍA POPULAR

Diómedes Morales Salazar[1]

"Nostalgia de barro"[2]  es el primer poemario de Robert Jara Vélez[3]. El libro está dividido en "Cantata al silencio", "Los abuelos de mis abuelos" y "Nostalgia de barro" que, aparentemente, son tres poemarios independientes, pero están ligados íntimamente por "un conjunto lírico en el que la vibración terrígena y las inquietudes de la técnica son la mejor amalgama para comprender el corazón de este poeta enamorado de sus raíces", como dice Ricardo Ayllón. Pero el título alude al recuerdo y, por ende, contiene la contradicción pasado-presente, cuyo devenir histórico al poetizar la experiencia vivida produce metáforas que se las puede degustar una a una y que, hilándolas, aparece la cruda realidad que afronta el ser social de nuestra patria.

Dice, por ejemplo: "Pueblito/ acurrucado miras cómo juega/ el viento con el polvo/ y cómo/ te cosquillan/ los huraños remolinos" (p. 11). Este "pueblito acurrucado" es el distrito de Guadalupe, provincia de Pacasmayo, tierra natal del poeta, donde el viento juega con el polvo y "cosquillan/ los huraños remolinos". Surgiendo así otra contradicción entre el "pueblito acurrucado" y "los huraños remolinos". Pero, el diminutivo "Pueblito", que reitera con la letra "p" mayúscula y minúscula a lo largo de casi toda la Cantata al silencio, significa, para mí, además de "Pueblo" (con mayúscula), también "niño" (con minúscula), refiriéndose, por eso, al niño-ser que en sí es la infancia vivida por el poeta. Resultando, así, que el "pueblito acurrucado", además del barrio-vivienda, es también el niño-ser, o sea la experiencia vivida por el ser social.

De ahí la riqueza de la metáfora y, sobre todo, la contradicción vivencial entre el pueblo-niño "acurrucado" y "los huraños remolinos" que le "cosquillan" al ser-niño y al barrio-vivienda. Por eso, el significado de "Pueblo", contrario también al de "Ciudad" que se refiere solo al casco urbano habitado por la población en general, aquí tiene connotaciones económicas, políticas y sociales que se sustentan en la dicotomía de pueblo igual pobreza, porque en el Perú las carencias urbanas son también carencias económicas y sociales. Y en ese sentido, la palabra "pueblo" abarca solamente a los pobres de la ciudad y del campo, y no a los ricos con quienes constituyen la contradicción radical en el periodo histórico de la revolución democrático-burguesa. Surgiendo, de este concepto, también el de "arte popular"; pues, la "poesía popular" se refiere exclusivamente a la poesía que contribuye a la lucha de clases de este periodo histórico;
el cual, en el Perú, concluyó ya con la Reforma Agraria de Juan Velasco Alvarado.

Y la Cantata al silencio, Los abuelos de mis abuelos y Nostalgia de barro cumplen con el primer requisito de la poesía popular revolucionaria, o poesía de izquierda, que es la denuncia de la explotación del hombre por el hombre; y, en este caso, la explotación laboral del niño trabajador. Porque, "Pueblito/ apenas el sol despereza/ y los gallos/ trizan el silencio/ se cuela/ por tu tímida penumbra/ un coro de pasitos/ laboriosos y apurados/ hundiéndose/ en la hacienda" (p. 12). Tal la denuncia, pues quienes hemos sido niños obreros sabemos perfectamente lo que significa ese "coro de pasitos/ laboriosos y apurados", ya sea de palaneros o canillitas, lustrabotas o mandaderos, etc., que después de la faena aquellos "Pasitos plomos/ se destejen/ por hondas callejuelas/ caras de guatopas/ agujas/ clavándose/ en el alma" (p. 20). Y es que solo el sufrimiento laboral nos pone esas "caras de guatopas/ agujas/ clavándose/ en el alma" del obrero
explotado.

Libro de contradicciones radicales pero generales, como pasado-presente, pueblo-ciudad, pobreza-riqueza, barrio-niño acurrucado y los huraños remolinos, entre otras que saltan a la vista, nos demuestra que el fracaso histórico de la revolución burguesa en el Perú, truncó también el desarrollo dialéctico de la lucha de clases; pues, muerto Mariátegui, el revisionismo, el troskismo y el maoísmo, corrientes ideológicas burguesas surgidas para impedir el crecimiento marxista leninista en el mundo, truncaron también el devenir histórico de la estética marxista que, a la par de la lucha de clases, se desarrollaba con el materialismo histórico y dialéctico. De ahí que la poesía de izquierda de la revolución burguesa (hablo en su mayoría de la poesía revolucionaria y no de la poesía reformista, que la hay, como sabemos), se haya quedado en la denuncia, el panfleto y la proclama, desmereciendo un tanto a la metáfora que es la esencia de la poesía.

Por eso, "Nostalgia de barro", que es un poemario hecho exclusivamente de metáforas, es contrario también de la poesía convencional, del discurso poético estructural que le da unidad al contenido y la forma del poema, volviéndolo así un antipoema, a veces diferente de cada fragmento o párrafo poético, porque su origen está en el pensamiento, en la idea o recuerdo de lo que fue, donde el tiempo divide al pasado y al presente, a tal punto que el desarrollo de la metáfora es también fragmentaria y el encabalgamiento se estanca en una o dos palabras, porque la idea o recuerdo corta la hilación y lo vuelve no solo otra metáfora sino también otro significado de la misma. Dice, por ejemplo: "Silencio/ canoso bravío y heroico/ trenza de muerto/ que crece/ burlando ataúdes y nichos/ Silencio/ canoso bravío y heroico/ algodoncito sangrante/ izas/ pasiones soñolientas" (p. 28-29). Esta síntesis metafórica, producto de la discontinuidad es
sumamente peculiar en "Nostalgia de barro", pero le da unidad a los tres libros, porque Robert Jara es el poeta de la idea, del recuerdo vivido.

Además, "Nostalgia de barro", que es un poemario de la problemática existencial, lleno de contradicciones generales, de verso libre y escritura diferente por usar dos tipos de letra para significar y diferenciar mejor lo que quiere decir, usa también la prosa poética donde la redacción es más homogénea y la metáfora más fluida, pues "El campo es rajado, herido, sin queja. La fiesta relincha. Yunta, ojo de río, aroma colgado en la historia matutina. Plañe en pleno pulmón de la faena. Yuntero sin coca, sin chicha. El sol rasguña más rudo que a las once" (p. 56). Y en la noche, "Junto al candil, en adobes, en pacas, en lo que se pueda, nos juntamos y desfilan la chacra, los muertos, la era chupada, la cosecha ilusoria, el nadie sabe para quién trabaja. El silencio suda demasiado. Mamá ronca, y pienso en lo mucho que ha muerto mientras juguetea la noche en la calle" (p. 57). Y la denuncia está ahí, presente, porque "Plañe en pleno pulmón
de la faena", pues "El sol rasguña más rudo que a las once" cuando "la cosecha ilusoria" demuestra que "nadie sabe para quién trabaja". Por eso, "el silencio suda demasiado". Demostrando así que la denuncia, la protesta social (o mejor dicho el sufrimiento familiar) no avanza a la lucha popular. Y esa "era chupada", ese "aroma colgado en la historia matutina" es el campo "rajado, herido, sin queja".

Por eso decía que el fracaso histórico de la revolución burguesa en el Perú, truncó también el desarrollo de la lucha de clases; y, por ende, el desarrollo dialéctico de la estética marxista. Pero "Nostalgia de barro", como poética de la pobreza, como estética del sufrimiento económico, político y social, por sus metáforas dignas representantes de la poesía popular, útiles también para la poesía obrera en la revolución socialista, está palpitante de emoción, pues "Entre lavazas y espumas/ santiguaban porvenires de humo/ Los cordeles te(a)ñían una húmeda esperanza/ mariposeaban en el aire suspiros.../ solapaban la blancura/ un llanto que nacía de dos abandonados muslos/ de dos manos que fregaban tandales de zurcidos" (p. 61). He ahí su valor y su importancia y su permanencia en la poesía popular.


Distrito El Porvenir, Trujillo, Julio del 2014.


[1] Diómedes Morales Salazar (Contumazá, 1956). Escritor, periodista e investigador afincado en Trujillo. Ha publicado los poemarios “No intenten sobajarme con quizás” (1981) y “Perdurancias” (1996), y “El balde de agua y otros cuentos”.  Presidente fundador de la Asociación Cultura y Sociedad Alfarero. Director de la revista literaria Alfarero.
[2] Nostalgia de barro, Robert Jara Vélez, Ornitorrinco Editores, Lima, Agosto del 2011, pp. 80.
[3] Robert Jara Vélez, (Guadalupe, 1969). Físico matemático, actualmente reside en Trujillo, donde ejerce la docencia universitaria.


Saturday, November 09, 2013

Sobre la humildad y su discurso solapado

La humildad en tiempos de competencia o X vs Y

Si X ,Y son competencia,  es natural que a  X  le incomode (le indigne, no le convenga…) el que Y   reconozca sus propios logros y virtudes.

Si X ,Y son competencia,  es natural que a  X  le incomode (le indigne, no le convenga…) el que los demás reconozcan los logros y virtudes de Y.

Si X ,Y son competencia, es natural que a X le incomode (le indigne, no le convenga…) reconocer los logros y/o virtudes de Y. 

Por tanto:

Si X ,Y son competencia,  es natural que X en su “sano juicio”, por aquello de ganar,  haga hasta lo imposible por invisibilizar los logros y/o virtudes de Y; y por supuesto, súper visibilizar los suyos. Sólo un X loco, en una atmósfera de competencia, se dedicaría a visibilizar  (y alegraría con) los logros y/o virtudes de Y. En una atmósfera de competencia, a X los logros y/o virtudes de Y, le son una traba.  

¿Cómo sistematiza  X la invisibilidad de los logros y/o virtudes de Y, que son  poco o nada convenientes, por cierto? De un único modo: echando mano de la humildad. Y es que: ¡X le exige a Y, humildad!  ¡X le exige a Y que silencie sus propios logros y virtudes!  Le recuerda: si tú mismo hablas de tus logros  y/o virtudes eres un soberbio, pedante, vanidoso... Como Y ha crecido, desde siempre, oyendo: el  humilde no debe reconocer sus logros y/o virtudes, y menos aún, hacerlos público; y debe esperar sentado a que “los otros” (¡entre ellos su competencia!) se apiaden y animen a reconocerle sus logros y/o  virtudes, primero.  

La otra razón para que a X le incomode, le indigne, le duela, no le convenga el que Y auto reconozca sus logros y/o virtudes, es que X  o no tiene logros y/o virtudes, o no tiene los logros y/o virtudes  que tiene Y, o bien los tiene, pero es consciente de que son inferiores.  Entonces la reacción de X (su dolor, indignación….) nada tiene que ver con la humildad, sino  con la negra envidia. X envidia los logros y/o virtudes de Y, los procura con ahínco, punto.    

El dilema persiste: ¿Y es soberbio o X es envidioso?


La humildad en tiempos de coopetencia o  X–Y vs Z

Supongamos que X e Y actúan en una atmósfera de coopetencia:

X,  Y son competencia, pero actúan en cooperación mutua porque saben que ambos podrían salir ganando (ambos podrían  disfrutar el premio). 

Este escenario es posible sólo si:

1) El “premio” deja de ser monolítico, excluyente, tal como lo es en una competencia pura (donde el permio o bien se lo lleva o X o bien se lo lleva Y, no hay punto medio). El premio ahora puede ser compartido (repartido) entre X e Y, equitativamente.

2) X, Y se unen (cooperan) estratégicamente para competir contra  Z.  Lo que significa que X–Y, como un todo, en realidad es competencia de Z.  Es como si ante la presencia de Z,   X e Y se dieran una tregua, dejan de ser competencia mutua.

De (1) y  (2) notamos que: La coopetencia entre X e Y en realidad no es más que competencia entre X–Y  e  Z

De aquí que:

a) Como X, Y  no son competencia entre sí,  les convenga (y no les indigne, no les duela…) reconocer mutuamente sus logros y/o virtudes y  sumarlos para competir contra Z, su real y común competencia. 

b)  X–Y, como equipo, como un todo, trate por todos los medios de invisibilizar  (pues le duele, de indigna, no le conviene….) los logros y/o virtudes de Z, su real competencia real.

Finalmente, podría decirse que:

Coopetencia es el proceso en el cual  X e Y dejan de ser competencia entre sí, para pasar a ser competencia de Z.

La competencia (in)sana

Considero que no deberían ser las ganas de “ganarle al otro” el motor que a uno lleve a crecer y alcanzar el éxito. El motor, debería  ser, simplemente, las ganas ubérrimas de “ganarle a uno mismo”.   

Por definición, para competir se necesitan dos; por lo tanto, la expresión  “ganarle al otro” (competencia) es una expresión literal; mientras que  “ganarle a uno mismo”, es figurada.

¿Por qué no privilegio “el ganarle al otro” en vez de “el ganarle a uno mismo”? Por una simple razón: el “ganarle al otro” (competencia) obedece a una motivación extrínseca; mientras que el “ganarle a uno mismo” (no competencia) obedece a una motivación intrínseca. Y he ahí mi reparo de fondo hacia la competencia: el afán (imperativo) de ganarle al otro (casi) inhibe en el hombre su lado luminoso y desinhibe su lado oscuro. Por lo que ganarle al otro (casi) nunca es el resultado de una práctica sana. Desde esta lógica, la competencia sana (casi) no existe.

¿Es posible ganarle al otro sin hacerle daño? La respuesta sería afirmativa, sólo si fuera posible ser indiferente o feliz ante el fracaso personal. Pero sucede que ante el fracaso personal, a lo menos uno es indiferente; pero feliz, jamás de los jamaces.

El “casi” trazado líneas arriba me salva, por breves momentos, de la incredulidad y desesperanza absolutas.


La redefinición de la humildad  y del  humilde o su liberación necesaria

 “La humildad es el auto reconocimiento de logros y/o virtudes en su exacta medida”


“El humilde reconoce sus logros y/o virtudes sin caer en exageraciones”

Sunday, October 06, 2013

NOSTALGIA DE BARRO por Reynaldo Naranjo García

POESÍA Y CIENCIA, EL MISMO CORAZÓN

No sé que salto de qué canguro mágico puso en Ayacucho a Jhon Ersh, ciéntífico australiano. John , con el cabello cayéndole en la frente, cantaba en quechua   en el centro de la oscuridad de una habitación abovedada, pulsando una guitarra de la que brotaban huaynos embriagados de ausencias mientras en la otra habitación,  el joven antropólogo Salvador Palomino, incrédulo, emocionado huérfano pajarillo, lloraba.

Algo extrañamente memorable le pasó al físico-matemático chileno Nicanor Parra, allí, en Ayacucho. Nicanor, hermano de Violeta, no cantaba pero cómo exponía premisas para llegar a emocionarnos  con sorprendentes y  contundentes versos de su anti poesía. Nicanor tampoco guitarreaba, pero cómo devoraba  los tunales de una gentil campesina en las mañanas y  en las tardes los panes, al pie de un horno en la calle Alameda.

El día que se conocieron el músico  Ersh y el poeta Parra se fueron a un salón de clases, tizas en manos, a discrepar apasionadamente  repletos  de fórmulas y ecuaciones respecto a  los orígenes de los genes humanos.

Luego de esta clase maestra inconcebible Nicanor se puso a cantar cuecas y Jhon le replicó con huaynos. Leyendo y aprendiendo la  Nostalgia de barro del poeta  físico- químico- matemático Robert Jara , jugando  junto a él con sus viejos caracoles  en su entrañable Guadalupe, es que recuerdo a estos inmensos amigos y concluyo en que la ciencia y la poesía tienen el mismo corazón.

Lo demuestra esta nostalgia:

“El arado quedóse atrás, añorando surcos, morenas trenzas que jamás se besan. Azucarados labios que exhalan aromas y memorias. La añoranza grafica surcos en la tierra. “


Gracias Robert  Jara por revelarnos los secretos de la imaginación. No se detenga. Siempre nos hace falta una canción.

Lima, octubre del 2013
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Reynaldo Naranjo García (Lima, 1936).
"Miembro de la generación del sesenta, es uno de los poetas más originales del Perú, al decir del gran poeta Juan Gonzalo Rose. De él se dice que rescata del cofre de la palabra diaria todo lo que pueda tener de belleza para convertirla en palabra poética. Ya desde los primeros años de los sesenta, las primeras antologías que publican Sebastián Salazar Bondy, Alberto Escobar y especialmente Javier Sologuren, el gran poeta y editor de la serie La rama florida, consideran a Reynaldo Naranjo como uno de los grandes creadores. Su libro Júbilos obtuvo el Premio Nacional de Poesía 1965.

Es también fundador de diarios como La República y Hoy y dirige con éxito la revista especializada en periodismo y cultura general Talleres de Comunicación."

Fue el escritor que le delvolviera la (son)risa a César vallejo (Producto de este trabajo de investigación que auspiciara la UNESCO en 1978, nació el libro César Vallejo en el siglo XXI)
"Yo vivía en París en 1975 y me reunía mucho con Julio Ramón Ribeyro, que era agregado cultural del Perú en Francia. Y de ahí partió la idea de reconstruir el itinerario de Vallejo en Europa. Visité los dos cementerios donde peregrinó su muerte. Pude entrevistar a Alejo Carpentier, entonces agregado cultural en Francia; a Elsa Henríquez, hija de Helba Huara, que era la compañera de Gonzalo More, el más íntimo amigo de Vallejo. Cuando dicen que César Vallejo murió abandonado, de hambre, es mentira. En los archivos de la Embajada del Perú en Francia, yo pude rescatar algunos documentos. Está la relación manuscrita del secretario de la Embajada que llevó las cuentas de lo que gastó la Embajada del Perú y el Gobierno peruano en los cuidados de Vallejo. Quizá al único escritor que el Gobierno peruano ha querido tanto ha sido a Vallejo.

Thursday, August 15, 2013

Namul significaba contribuir a la cultura literaria...

Un texto de Wilder Chilón, 
miembro del Grupo Literario Namul,
leído el 28 de setiembre en el 14 aniversario del grupo

La historia de mi aparición en el Grupo Literario Namul, se grabó en la memoria de febrero del 2007 fue una tarde con lluvia de sol y poesía. Asistí en compañía de Josué Vallejos, un amigo de años, quién me había comentado en varias oportunidades del grupo mencionado, a decir verdad al principio no tenía mucho interés, pues recién estaba empezando a trajinar el camino de este arte maravilloso. Aún recuerdo aquel radiante día como si fuera ayer, estaba emocionado por sumergirme y nadar en el mar de sus tertulias, nos reunimos en casa de Miguel Ángel Arbildo, situado en Talla.

Fue allí donde conocí al escritor Robert Jara Vélez, fundador del Grupo Literario Namul, escritor de larga trayectoria que residió un buen tiempo en Puerto Rico.

A partir de entonces, mi presencia en el Grupo Literario Namul, era contribuir cultura literaria en compañía de mis amigos escritores a la comunidad Guadalupana y afueras.


El mismo año de mi ingreso a Namul, el sueño de publicar nuestros textos literarios no se hizo esperar, con esmero y esfuerzo publicamos una plaqueta de poemas bajo el nombre de “Poemalia”, asimismo una plaqueta de cuentos denominado “Cuentalia”. Después de esas dos publicaciones me ausenté por un tiempo, solo escribía en el anonimato, pero después me reincorporé a las filas literarias en setiembre del 2011, a mi ingreso me llamaron hijo pródigo. Pero lo más importante es que me mantuve escribiendo y peleando con las palabras formando los versos que mi alma me dictaba. Mi visión dentro del grupo literario Namul, es brindar a nuestra sociedad una literatura de calidad, que nuestros lectores se enamoren de nuestros textos con el mensaje de cada texto.       

Thursday, July 18, 2013

El Grupo Literario Namul se ha forjado solo...

Un texto de Josué Vallejos, 
miembro activo del Grupo Literario Namul,
leído el 28 de setiembre en el 14 aniversario del grupo


Hace 14 años Guadalupe cuenta con una organización cultural, que la fundara Robert Jara Vélez; y, le pusiera por nombre Grupo Literario Namul. Desde entonces es la institución cultural más importante del medio y es el único en el Valle Jequetepeque que sigue unido y se hace fuerte con la labor de sus integrantes, después de catorce años sigue unido y se hace fuerte con la labor de sus integrantes.

El Grupo Literario Namul se ha forjado solo, ha nacido y ha crecido entre nosotros (los guadalupanos), no es una institución improvisada que quiere actuar con aires de grandeza como aquellos que acaban de nacer y creen que ya lo han conseguido todo o todo está a sus pies, no. El Grupo Literario Namul ha ido ganando terreno en los niños, jóvenes y adultos de nuestra ciudad con esmero, con perseverancia, con sacrificio; sufriendo el proceso, ensayo – error, hasta mejorar su arte en pro de la identidad cultural de todos los guadalupanos. Hoy somos una institución que contribuye culturalmente a la grandeza no sólo de nuestro pueblo, sino también a la grandeza de nuestra patria, pues Guadalupe es el Perú.

Pertenezco al Grupo Literario Namul desde sus orígenes (año 1997); y es para mí la escuela o la casa taller donde he aprendido realmente a trabajar la palabra burda hasta convertirla en arte, siempre en continua interacción con mis hermanos namulianos: Robert Jara y Miguel Arbildo. Definitivamente, Namul significa mi superación personal como escritor; hacer a un lado la mediocridad y seguir el camino de la perfección literaria.


Esto ha requerido perseverancia en la lectura de los maestros de la Literatura, el conocimiento y práctica de las técnicas literarias, así como la investigación propiamente dicha, pues hoy en día los creadores literarios no están sujetos sólo a la inspiración, sino más bien a la investigación. De manera que no podemos confundir y llamar a todo lo que aparece escrito en un libro cualquiera, obra literaria. Debemos tener el mínimo conocimiento literario para poder defender una verdadera obra literaria. 

Thursday, June 20, 2013

Integrarme a Namul fue comenzar una travesía inolvidable...

Un texto de Miguel Arbildo, 
miembro activo del Grupo Literario Namul,
leído el 28 de setiembre en el 14 aniversario del grupo

Integrarme a Namul, fue comenzar una travesía inolvidable. La tarde de setiembre del 97 llegué citado a la Biblioteca Municipal de Guadalupe en donde me esperaban unos jóvenes sostenidos en el afán de “Contagiar su canto a las mil cuerdas que pasean, como calladas, por las calles largas y preñadas de historia…”(1). A partir de entonces, Namul surge oficialmente como grupo, fortaleciendo actualmente su fibra literaria que no ha logrado arrancar el tiempo.

En sus albores, Namul edita sus textos que carecen de destreza elocutiva. Textos editados a máquina de escribir, y financiados por cada integrante. Ese año (1997) se ejecutaron 2 exposiciones pictóricas - poéticas que nos abrieron las puertas para entrar en la escena cultural guadalupana. Ello debido al esfuerzo mancomunado de sus ocho integrantes: Robert Jara, Josué Vallejos, William Bueno, Víctor Campos, Iván Ruiz, Lucio Ríos, David Mendoza y quien aquí escribe. Con respecto a Jara he albergado una interrogante: ¿Cómo él, cargando prejuicios de bachiller en ciencias físicas, y no siendo además del mismo hotel de Guadalupe, sino radicado en el campo –Semán–, tuvo la temeridad de fundar un grupo literario? Hasta me resulta gracioso, a veces nostálgico, recordarle esperándonos en la Biblioteca Municipal o en la Plaza de Armas con su vieja bicicleta chacarera, su mirada vehemente y tímida, albergando el anhelo de que Namul pase a la plataforma de la historia guadalupana. A raíz de tales preguntas, colijo que no se necesitan títulos ni ventajas topográficas para representar una causa honorable.

Conocida es la etapa de letargo en que decae Namul durante algunos años, cuando su fundador viaja a Puerto Rico, y sus integrantes se dispersaron por cuestiones laborales y de estudios, sin embargo no se deshizo del todo. Namul redujo sus eventos a tertulias literarias. No sin dejar de estar comprometido con la lectura de textos literarios. Durante aquel tiempo impelido por las obras de Jack London, Julio Verne, Andersen, Li Po, Eguren, cultivé la poesía, también la prosa, sin herramientas de las técnicas narrativas contemporáneas, retrotrayendo escenarios del distrito La Victoria, Chiclayo, donde nací y me crié hasta los 12 años.

Escribo atraído por mi tierra natal, evocándola siempre; acaso, sin saberlo algún tiempo, he corroborado lo que Vargas Llosa diría, El escritor no elige los temas, sino los temas eligen al escritor. Además he podido notar – convencerme- de que mis hermanos namulianos (Josué y Robert – escritores activos de Namul-) también se han esforzado ardorosamente para crecer en el cultivo de la narrativa y la poesía, cada quien con sus estilos peculiares que certeramente han ido adquiriéndolos. Esto puedo acreditarlo con sus obras publicadas de manera individual y colectiva en este año 2011. Namul ha elevado su nivel literario, no sólo por inspiración y el afán de escribir, iniciales durante su etapa de gestación (esto cualquier irresponsable posee y cree que es suficiente para ser buen escritor), sino que ha elevado su nivel debido al talento, la perseverancia y la lectura acuciosa, imprescindibles para quienes aspiran ser connotados.

(1): Enunciado de Robert Jara, extraído de la presentación a la plaqueta Ocho cuerdas vibrando de emoción -1997.

Saturday, May 11, 2013

Manuel Banda Deza


El martirio de los héroes

Amaneció el dolor con la mañana…
El instante funesto se acercaba
sin esperanza casi.
La angustia con la mano levantada;
amenazante
terminaría lanzando la vil piedra
y rompiendo el cristal en mil pedazos;
escarnecido, negro, atiborrado
de humillante derrota, de silencio llorado,
de venganza oprimida, de coraje acallado…
Se acercaba el instante…
el instante funesto;
implacable contaba con funesto sadismo
los minutos… los segundos…
y con la guadaña en el hombro
avanzaba… avanzaba…
con sonrisa morbosa
en el aire flotaban
copos negros de angustia,
humos grises dolientes…
olores de la muerte.

Zozobra… silencio…
las aves no vuelan ni cantan.
Los corazones laten con violencia;
y la angustia, arañando ha subido
y ha hecho un nudo en todas las gargantas.
Un ruido estrepitoso de repente
como un puño crispado,
rompe el cristal del silencio:
el silencio ha llegado…
El perverso enemigo descarga sus fusiles
contra lo más honrado; y mientras tanto…
el nudo en la garganta se ha transformado  en llanto
en dolor y espanto.

Tres cuerpos se desploman,
tres sangres se derraman.
Las lágrimas de un pueblo
a raudales brotaban
y mientras el verdugo saciado regresaba
creyendo haber cegado la vida
de tres viles y traidores renegados
del paredón glorioso tres animas se levantan
volando triunfalmente, con ritmos inmortales
a ocupar las mansiones de los privilegiados.

Hay tristeza en los vivos,
alegría en los muertos.
El dolor y el orgullo
se acercan y se alejan.
La sencillez es grande,
la grandeza es sencilla.
Por eso cuando llegan recuerdos del pasado
se me crispa la mano
y aquí, dentro del pecho,
el dolor y el orgullo como pólvora y fuego
me revientan y grito:
YO SOY GUADALUPANO.

GUADALUPE es la tierra de este trío /de mártires.
GUADALUPE es la tierra de  estos tres artesanos.

Fue un 28 de octubre del año 1881 del siglo 19
cuando Fernando Albújar
junto a su hermano Justo
y a don Manuel Guarniz,
antes de ser tildados de tres delatores
para orgullo del pueblo y también de la Patria,
prefirieron morir.
¡Qué nobleza en sus almas!
¡Qué unánime virtud!
¡Qué ejemplo más hermoso para la juventud!
Como chacal el Valera guerrillero
mordió la rabia del chileno fiero;
exacerbó su furia y su venganza
y puso en paroxismo su inclemencia…
su morbosa arrogancia.

La destrucción o el incendio de este pueblo
pendía como espada de Democles.
las vidas a  merced del enemigo
rumiaban su impotencia y desconsuelo
y el dolor corroía sus anhelos.

¡no puedo soportar! Gritó una bala
salida de un fusil hecha veneno
y errando el blanco su mortal destino
encontró un kepí en el camino
salvándose la vida de un chileno.

Una histórica casa de dos pisos,
cuyas bajos moraban nuestros mártires
en la calle Junín (aún existe) fueron
inicial escenario de aquel drama
de un desenlace doloroso y triste.

Nadie supo quien fue el autor del hecho
pero si se sabía con certeza
que los tres respetables artesanos
no eran culpables, ni menos delatores.
Eran hombres dechados de nobleza.

Una atmósfera tensa y de suspenso
sobrevino después del incidente.
El arresto, el abuso y aún la muerte
podía producirse inexorable
en hombres y mujeres inocentes.

Sabiendo la magnitud de este peligro
y conociendo a fondo su implicancia,
la salvación estaba en la huida;
pero nunca lo hicieron, prefiriendo
la muerte y no deshonras en la vida

Poco después son apresados
y culpados de todo el incidente.
El origen del disparo conocían.
¿Alguno es culpable? Soy inocente,
¿Quienes fueron entonces? No sabían.

Furioso el enemigo, no pudiendo
conocer al autor de aquel disparo,
los declara culpables, procediendo
a dictar la sentencia de su muerte
preparando este crimen tan horrendo.

Jamás se pudo conseguir clemencia,
no obstante las gestiones de personas
notables que gozaban de influencia;
ni suplicas ni lagrimas pudieron
conmoverle al tirano la conciencia.

“Muero inocente y esto me resigna
a recibir la muerte con paciencia”
son las líneas de la postrera carta
escrita por Fernando un día antes
de su glorioso encuentro con la parca.

En la triste mañana del 28
victimas y verdugos caminaban
hacia el paredón del holocausto;
íbase a cometer aquel abuso
de lo más sangriento y más infausto.

Ya frente al paredón están los grandes
los mezquinos empuñan sus fusiles
redoblan el tambor, se escucha un ruego,
la tensión queda rota, se oye: ¡Apunten!
enseguida un silencio, después: ¡fuego!

Tres cuerpos se desploman
tres sangres se derraman
las lágrimas de un pueblo
a raudales brotaban.

Por eso cuando llegan los recuerdos del pasado
se me crispa la mano
y aquí, dentro del pecho,
el dolor y el orgullo,
como pólvora y fuego
me revientan y grito:
¡YO SOY GUADALUPANO!

Guadalupe es la tierra
de este trío de mártires
Guadalupe es la cuna
de estos tres artesanos.

De: Tributo (Robert Jara, 2008) _______________________________________


Manuel Banda Deza (Guadalupe,  1927 - 1985).


Estudia medicina en la  Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Alcalde de Guadalupe en el periodo 1960-1962: durante su gestión edilicia se apoya a la creación de los colegios nacionales GUE e INIF; se construyen las graderías del cerrito de la virgen, así como el estadio municipal Carlos A. Olivares. Es autor del himno de la GUE Nuestra Señora de Guadalupe. A excepción de Poesía, manojo de poemas publicados por Runakay, su producción literaria persiste inédita.

Monday, April 15, 2013

A ORILLAS DEL ARROZAL por Gerson Ramirez


LITERATURA CON SABOR A TIERRA FÉRTIL

Cada vez que visito por primera vez un pueblo de mi país, busco si quién sabe tiene algo de parecido con el mío: a lo mejor cañaverales, o un río cercano que en el otoño discurra apacible, o tal vez solo un cerro emblemático, al que sus pobladores miran con regocijo y espíritu de leyenda. Y si es así, me siento más cercano a todo lo que me rodea. Y ahora estoy aquí en Guadalupe para referirme brevemente a lo que pienso de la literatura, a propósito de la publicación del libro “A orillas del arrozal”, de los integrantes del grupo NAMUL.

Creo que nada es más importante ni más hermoso para un niño que oír de sus mayores, alguna nueva historia, no importa de qué lugar del mundo ni de qué región de tu país, pues solo basta un espíritu entusiasta que nos  guíe por el sendero de la imaginación, y alguien dispuesto a escuchar. Y es así cómo la literatura nos colma el corazón de infinita alegría y despierta en nuestra alma profundos sentimientos.

En las historias de “A orillas del arrozal” se fusiona una variedad de experiencias vitales que tienen siempre como referente elambiente pueblerino y rural. Sin embargo, no debemos tener el prejuicio estético contra aquellas expresiones literarias configuradas en base a patrones culturales regionales. Más bien, la literatura producida en estos pueblos debe servir de punto de partida para forjar un nuevo concepto de literatura peruana.

El lenguaje coloquial de estas historias se enriquece con los recursos expresivos de la tradición oral. Por eso encontramos en los cuentos de Josué Vallejos alusiones a un medio social caótico y violento, además de ribetes de leyenda con brujos y demonios como en su cuento “El arapuma”. Y en las historias “La niña de blanco” y “El jilguero” de Miguel Arbildo apreciamos cómo el recuerdo se convierte en añoranza y la añoranza en ficción, en un medio rural lleno de fantasía y coloquialismo.

En “El arcoíris quiso llevarme” de Antonio Escobar, la literatura toma aires de denuncia social, de reivindicación, pero también de esperanza; además de plasmar reflexiones nostálgicas acerca del tiempo y sus marcas indelebles en el alma del hombre. Y en las historias de Robert Jara destacamos sus descripciones   de aliento poético, como en “Olor a paja” y “Las eras arden a lo lejos”, así como  su crítica mordaz contra el academicismo de algunos intelectuales que a veces le ponen cadenas a la hermosa libertad de las palabras sencillas: tierra, lluvia, pan.

Y la pregunta de esta tarde sería, ¿para qué sirve la literatura? Y aquí recuerdo lo que el maestro José María Arguedas afirmaba: “Debemos educar teniendo como base la memoria colectiva de los pueblos”. Él se refería a que los mitos, leyendas, relatos y canciones populares deben emplearse como fuente para la formación integral de los niños y jóvenes. Así entenderemos quién es nuestra patria y hacia dónde vamos. Y de ese coloquialismo, oralidad y mundo legendario se impregnan las historias del  libro “A orillas del arrozal”, del grupo literario NAMUL.

Quiero terminar citando lo que le dice el arcoíris  a Eleuterio en uno de los cuentos de Antonio Escobar: “No tengas miedo Eleuterio. Desde ahora va a cambiar tu suerte; serás rico y tendrás cosechas abundantes; aquí no solo parirá el arroz espigas de oro; sino toda planta que siembres brotará y dará frutos”.

Y esta obra es el nuevo fruto intelectual de esta tierra.

                                                                               Guadalupe, 11 de abril de 2013

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Gerson Ramírez  Avila (Laredo, La Libertad, 1969)


Licenciado en lengua y literatura por la Universidad Nacional de Trujillo (UNT). Profesor del Departamento de Letras de la Universidad Privada del Norte, en Trujillo. Ha publicado los libros de cuentos Expediente secreto (2003), Los intrusos (2004),  Cenaremos en Madrid (2009), Cuentos de la Campiña(2012),  y la novela El Oráculo de Diofanto (2013).

Miembro del Grupo Cultural Papel de Viento y del Frente de Escritores de La Libertad.

Ha sido incluido en la muestra Narrativa de la libertad (Ediciones Altazor, 2009). Sus cuentos y crónicas se han publicado en los diarios La Primera y La Industria de Trujillo, y en el blog Marea Cultural.

Segundo premio en cuento en el IV Juegos Florales Luis Hernández Camarero de la UNT (1994). Primer Premio en cuento en el V Juegos Florales Luis Hernández Camarero (UNT, 1996)