Monday, July 09, 2007

Equis, el escritor boricua

Hay sucesos que se estacionan en nuestras vidas, ya sea como paradigmas negativos o positivos, pero lo hacen. Aquí un suceso de esos protagonizado por equis, un escritor boricua.

Sucede que asistí a una conferencia sobre literatura puertorriqueña en el departamento de humanidades de la Universidad de Puerto Rico (UPR), en Rió Piedras. Luego de los protocolos de estilo, el expositor hablo sobre el proceso literario puertorriqueño. Por supuesto, hizo desfilar ante su auditorio, que no era amplio, su lista de escritores que según él conformaban el canon literario de la isla. Hasta allí, nada nuevo. Una vez concluida la participación del conferenciante vino la participación del público. Y como siempre, a pesar de que el moderador advirtió que era momento para que el público plasmara sus preguntas, los que participaron no hicieron sino dar opiniones y opiniones al respecto. Hasta allí, todo normal, hasta que vi que se levantó de su asiento a equis, muy serio él, ceremonioso, y pidió la palabra. Por supuesto, equis en vez de formular una pregunta, o dos, o tres, disertó, desde su silla, claro, como todo un conferenciante no solicitado. ¿Qué dijo? Bueno, no recuerdo los detalles de su discurso, como tampoco recuerdo cómo es que lo inserto en el contexto, pero sí recuerdo que todo lo que elucubró no apuntó sino a fundamentar que había tres poetas jóvenes y vivas que eran las mejores poetas de Puerto Rico. Ah, y no olvidó decir que el tiempo se encargaría de corroborar su osada propuesta. ¿Y? ¿Qué hay de extraordinario en esto? Nada. Quizá sólo sea cosa mía, de mis complejos. Razón por lo que el motivo de mi extrañeza lo expresaré en modo dubitativo: ¿sería acaso pura casualidad, que no una, ni dos, sino que las tres poetas que el escritor había elevado, con gran vehemencia, sin rubor alguno, sin titubeos, sin remordimientos, al parnaso literario boricua fueran exactamente las tres poetas que andaban con él para arriba y para abajo? Involuntariamente, oyendo la voz de equis como fondo, empezaron a desfilar en mi memoria escenas casuales y pasadas, donde equis aparecía con las tres poetisas ya tomando una cerveza en El Boricua, ya caminando por los pasillos de la UPR. A esto le sumé un agravante, quizá machista, quizá perverso: ¿sería acaso pura casualidad que el escritor fuera soltero y que los tres más grandes poetas vivos puertorriqueños fueran tres jóvenes y bellas poetisas? Sentí un poco de remordimiento por pensar esas cosas, pero no detuve mis pensamientos, quizá era la envidia, quizá era el morbo: el tipo no se había incluido en la lista por eso de ser humilde, sino porque sabía que todos sabíamos aquello de dime con quién andas y te diré quién eres. !Puñeta!: sin decirlo, equis, había colgado su nombre en el parnaso literario puertorriqueño. Recuerdo que antes de que equis interviniera me moría de las ganas por hacer alguna pregunta, irrelevante supongo, de allí que no la recuerde por más que lo intento. Lo que si recuerdo es que me autocensuré: ¿qué carajo haría un peruano metiendo las narices en cosas de puertorriqueños?: lo boricua solo lo abordan los boricuas, sino pregúntenle que sucede a Julio Ortega; o a mi mismo por opinar (contrario a lo que no querían oír) sobre cierto “revolucionario”) Tuve ganas, mientras se deshilaba por el auditorio la tremenda barrabasada de equis, de pararme y gritarle que era un perfecto pendejo, a lo peruano, por supuesto. Pero mejor me auto consolé, y fui convenientemente positivo: total, yo así también gozaría el derecho de asegurar que mis amigos, los del Sótano 00931, son los más grandes poetas puertorriqueños. ¿Podría alguien tomar eso en serio? Bueno, los equis, que abundan, apelando a su lógica, claro que deberían. Después de todo equis me había extendido una bella licencia para conducir mi ego, abozalado como el de muchos, por la autopista literaria.

Dándole un poco de crédito a equis, declaro que equis no fue el primero ni el único al que atrapara infraganti en un acto de auto entronamiento solapado; ay si hablaran las barras, los pubs, los recitales... Equis fue sólo el escritor detonante, el escritor gota que rebasó el vaso, el escritor escogido por el destino, o por mi circunstancia, que llegó para aumentar la intensidad de la opaca luz que irradiaba el foco de mi entendimiento. Después de aquella tarde, en que viera a equis abogando por sus poetisas, ¿inconscientemente?, vinieron o a mi memoria oportunamente, sin que yo pudiera evitarlo, un par de rostros de conocidos y/o amigos poetas: vi que sus egos aparentemente discretos en realidad no sólo resplandecían, sino que arañaban, gritaban… y sus pechos, aparentemente hundidos, cual globos se iban inflando, inflando.

Azuzado por la pura intuición, los equis, que desfilaron por mi vida antes de equis, siempre me habían incomodado sobremanera. Después, me siguieron incomodando, claro, sólo que la intuición, en que se sustentaba aquel sentimiento, se ha había diluido por completo para cederle el paso a la razón. No cabía duda, todo se trataba de dime con quién andas y te diré quién eres, o quien sabe de lame el ojo de tus amigos y te lamerás el ojo a ti mismo, o quien sabe de alaba el aire que respiras y alabarás tu respiro. En fin, equis me aclaró el panorama, me hizo ver que tanta generosidad solapaba una campaña de autoafirmación, solapaba una urgencia de reconocimiento.

5 comments:

Anonymous said...

Ya veremos si la historia lo absuelve. El tiempo se encargará, aunque, últimamente, los medios son los que se encargan de nombrar y nombrar hasta borrar todo posible cuestionamiento. Sumemos, como vemos en el caso de "Equis", el amiguismo y el interés (que se fueron al campo un día...), qué nos queda. ¡Vaya provincia del Caribe!

Juan

Anonymous said...

Vemos que los equis son una plaga diseminada por todo el mundo.

Y que la historia lo condene.

X. DUARTE ARTIGAS said...

ANTES QUE NADA FELICITACIONES A ROBERT; EL HECHO DE QUE ESTÉ EN PUERTO RICO Y ASISTA A UN EVENTO LITERARIO ES EN SÍ POSITIVO.
EN CUANTO A LAS LETRAS TE DIGO ROBERT, QUE EN EL SITIO DONDE ELLAS SE GUARDAN NO CABE UN ALFILER, TODOS LOS ALFILERES TE HINCAN CON SU SOBERBIA. ESTAMOS PARA "RECONOCER" A LOS SOBERBIOS. UNOS POCOS HUMILDES Y DISTRAÍDOS SE QUEDAN EN CASA TEJIENDO LA TELARAÑA DE SUS LETRAS, CASI SIGILOSAMENTE.
UN ABRAZO DE XAVIER.

Anonymous said...

Lo único triste de este texto es que a pesar de llevar una "X"como título, no es pornográfico: yo que navegué hasta aquí...

Robert Jara said...

Es verdad, anómimo. Pero alegrémenos de que hay muchos X por alli. Así que basta con que tomemos tres para fomar un XXX
gozoso.